Texto: Santiago 5:1-12
Predicador: Jacobis Aldana
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Introducción

¿Qué haríamos si tuviéramos la posibilidad de tener en nuestra mano una tarjeta con mil millones de pesos para gastar en un solo día? ¿Cuáles serían nuestras prioridades? No cabe duda que responder a estas preguntas es un buen test para determinar qué tan pegado está nuestro corazón a las cosas materiales.

En toda la carta Santiago ha estado exhortando acerca de cuál debe ser la conducta de los que realmente profesan fe e n Cristo.

Ellos soportan las pruebas con paciencia, aman al prójimo y proveen para sus necesidades, refrenan su lengua y no murmuran unos de otros y no tiene amistad con el mundo, mostrando una total dependencia de Dios. Es en éste último tema en el que Santiago se mantiene aún. La raíz de los pleitos es precisamente la amistad con el mundo. Las disensiones entre hermanos, envidias y contiendas, provienen precisamente de u amor desmedido a las cosas del mundo (Stg 4:1) y aquí en el capítulo 5 de nuevo nos encontramos con una de las consecuencias de amar al mundo.

Vimos al final del capítulo 4, que los que aman al mundo son egoístas y muestran también arrogancia al creer que su éxito depende de ellos y su diligente trabajo y no de Dios. Muchos de los hermanos a los que Santiago escribe estaban siendo arrastrados por este nefasto pensamiento y en consecuencia se habían desbordado a acumular riquezas y oprimir a los más pobres. No les importaba pasar por encima de cualquiera con tal de llevar a cabo sus interesados planes.

Eso había traído como consecuencia también el que muchos hermanos se sintieran abrumados y oprimidos por los ricos y que pecaran incluso quejándose unos contra otros e incluso contra Dios. Para ambos grupos Santiago tiene algo que decir: a los ricos y a los oprimidos. A los primeros una exhortación a vivir consientes de la venida de Cristo y a los otros un aliento motivado exactamente por lo mismo; la venida de Cristo

Una exhortación a los ricos (v1-6)

Esta exhortación enérgica de Santiago muchas veces ha sido cuestionada. Algunos sugieren que él está hablando a los ricos del mundo y no a creyentes, lo cierto es que la intención es que el mensaje pudiera llegar a quienes podían oírlo, es decir, a miembros de la iglesia. Lo que sucede es que la conducta de ellos era tan deplorable, que parecía que estuviera escribiendo a hombres impíos sin ningún tipo de fe.

Santiago n condena el ser rico como tal, en tal caso, ningún hombre rico pudiera ser salvo, lo que él está condenando es lo mismo que advirtió el Señor Jesús acerca de las riquezas: nadie puede servir a dos señores, porque amará a uno y aborrecerá al otro (Lc 16:13), nadie puede servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo. Algunos de estos hermanos tenían una mente tan mundana que toda su confianza estaba en sus riquezas y no importaba por encima de quien tenían que pasar para conseguirla.

Lo efímero de las riquezas

¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.

Los cañones de Santiago están apuntando directamente a aquellos que aman las riquezas y los exhorta de manera profética sobre el destino de sus almas si no se arrepienten.

Una persona con dinero puede llegar a pensar que ha alcanzado la plenitud de su vida (ejemplo del hombre insensato de la parábola de Jesus en Lucas), poco piensan en la, muerte, pero Santiago los manda a convertir su risa de satisfacción en llanto y lloro al meditar en las miserias [espirituales] que les vendrán, después de todo, de qué aprovechará al hombre ganar el mundo entero, si se pierde su alma.

El Señor Jesus advirtió que no debíamos poner nuestra confianza en las riquezas de este mundo haciendo tesoros aquí donde la polilla y el orín corroen (Mt 6:19-21) sino a hacer tesoros en el cielo; es decir, lo material es temporal y perece, pero lo que hacemos para la gloria de Dios nunca habrá de perecer.

Riquezas mal obtenidas

Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros

En su afán por acumular riquezas los receptores de la carta de Santiago habían obrado de manera mundana, sin temor alguno y habían amontonado las riquezas sin tener en cuenta la venida del salvador. El texto en la NVI traduce:

Se han oxidado su oro y su plata. Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!

La única meta de ellos era acumular y acumular, no pensaban en Dios y esa riqueza será el combustible del fuego con el que serán consumidos. ¡Qué enérgica advertencia de Santiago!

Riquezas despiadadas

He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos

Tal como acabamos de advertir, estos hombres que amaban el dinero habían oprimido a los pobres no pagando justamente a ellos. Habían obrado injustamente aun con sus propios hermanos.

Los verdaderos cristianos deben ser misericordioso y se Dios les da la oportunidad de emplear a alguien, deben procurar ser lo suficientemente justos. Su fe verdadera no debe producir un deseo de obtener para ellos, sino el de repartir con liberalidad.

Riquezas sin un propósito

Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza

Toda prosperidad en Dios tiene un propósito (ver Salmo 1 y el ejemplo de Gayo en 3ª Juan) y ese propósito debe ser la Gloria de Dios y no nuestro propio deleite. Obviamente también glorificamos a Dios cuando disfrutamos de las cosas creadass con nuestra familia y personas que amamos, pero el propósito de nuestras riquezas debe ser el poder abundar en misericordia con nuestro prójimo y en contribuciones al reino de los cielos. No hay otra razón por la que nosotros seamos prosperados que no sea tener en todo lo suficiente, para que abundando participemos en el dar, tal como lo indica 2ª Cor 9:10-11 (NVI)

El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia.  Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.

Riquezas asesinas

Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.

Los ricos se ven poderosos ante los pobres y su conducta despiadada los había convertido incluso en asesinos (en el sentido de Mt 5:21) llevando a los pobres a los jueces que ya tenían comprados para que estos obraran en favor de ellos y los pobres sin ni siquiera con qué pagar una defensa. Que crueldad la que refleja esta falsa fe.

Una persona que obre de tal manera no puede llamarse cristiano.

Una Palabra de aliento a los oprimidos (v7-8)

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor

Después de haber exhortado de semejante manera a hombres que profesaban una fe tan falsa amando las riquezas; Santiago vuelve a retomar su tono pastoral, ya no tan profético, para consolar a los hermanos víctimas de estos devastadores y lo  interesante es que los manda a concentrarse en la venida de Cristo.

Nada puede ser más consolador para un creyente que mirar sus padecimientos en función del retorno del salvador. No padeceremos eternamente y nos consolamos con saber que el Señor un día pronto vendrá por nosotros y será nuestra ayuda y recompensa. Sabemos que servimos a los hombres, pero debemos hacerlo como para Dios., esta son las palabras de Pablo para referirse a este asunto:

 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;  no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;  sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,  sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. (Ef 6: 5-8)

Debemos siempre consolarnos con saber que el Señor en su venida dará recompensa a cada uno según sus obras.

El ejemplo del labrador

Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

ES CUESTION DE PACIENCIA. Los oprimidos deben ser pacientes y esperar de la manera en que un agricultor espera por la lluvia. Nadie puede apresurar o retardar la lluvia, debe esperar pacientemente hasta el tiempo del Señor. Así también, nadie puede apresurar o retardar su venida, la fe verdadera espera pacientemente en medio de las aflicciones.

Una recomendación final (v9-12)

Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.

Las aflicciones de los hermanos podían estar siendo tan duras que estaban murmurando de los ricos. Es increíble como Santiago los manda a no hacer eso aun cuando tenían toda la razón para hacerlo. En el capítulo anterior, Santiago advierte acerca de no condenar y lanzar juicio definitivo contra alguien, pues eso nos constituye en jueces, sino a obrar de la manera en que Cristo lo hizo. Esto es difícil, pero el Señor nos da la suficiente fuerza para soportar.

Muchas veces justificamos la murmuración con algo que es evidente, pero aun así debemos nosotros dejar el juicio al Señor.

Tres grandes ejemplos de paciencia

Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo

Como es usual en Santiago ilustrar sus puntos con buenos ejemplos. En esta ocasión usa tres ejemplos de personas oprimidas y afligidas que soportaron pacientemente:

  • Los profetas que hablaron en nombre del Señor: Muchos de ellos fueron presos, muertos a filo de espada y afligidos con grandes tribulaciones por la clase religiosa de Israel, pero ellos soportaron siempre mirando al Dios por el cual vivían y el dueño del mensaje que anunciaban
  • La paciencia de Job: ningún otro ejemplo en el antiguo testamento es tan vívido como el de Job. Afligido por sus amigos siempre retuvo su integridad hasta que vio la recompensa del Señor al final de la historia.
  • El Señor Jesucristo: finalmente, ningún otro ejemplo de paciencia es más grande que el de nuestro salvador, el cual, cuando lo ofendían y abofeteaban no abrió su boca, sino que por el contrario, oró e intercedió por los que le oprimían, y al final, su recompensa fue la exaltación

Es de esta manera que los cristianos deben llevar toda aflicción, no solo por causa de los ricos, sino por cualquier causa que pueda traer sobre nosotros fuertes aflicciones.

No jurar en vano

Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

Es muy difícil hacer alusión a este pasaje en su contexto; sin embargo, lo que parece estar diciendo Santiago, es que algunos hermanos, en su afán de defenderse ante el los jueces de las acusaciones de los ricos a fin de no pagarles, adoptaban el complejo sistema de juramento judío donde ellos querían hacer valer cualquier palabra jurando por el cielo, la tierra el templo, la ciudad y otras cosas.

Dentro de ese sistema algunos creían que jurar por el cielo no era tan grave que jura por el templo, y entonces cuando juraba por el templo en ocasiones lo hacían con mentira. Jesus condenó esa conducta y dijo que cualquiera que jurara por mentira, no importando por qué lo hiciera, caería en condenación. (Mt 5:34-37).

Más bien Santiago anima a los hermanos a esperar en el Señor y que él de recompensa ante los abusos de los ricos contra ellos.

Conclusiones

 

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