Texto: Santiago 4:11-17
Predicador: Jacobis Aldana
Descargar Audio / Descargar PDF

Contexto:

Santiago ha estado abordando el tema de la amistad con el mundo; particularmente creo que aun no ha cambiado de tema; él aún sigue contemplando las nefastas consecuencias de abrazar la sabiduría mundana, la cual es primeramente terrenal y carnal, y luego orgullosa y jactanciosa.

Santiago atribuye a la sabiduría del mundo los pleitos, las guerras y las disensiones (Stg 4:1) y es básicamente por eso que llama la atención a aquellos que viven conforme al mundo (v9-10) a que se arrepientan del orgullo y la altivez, a que se humillen para ser exaltad.

La jactancia y orgullo que produce la sabiduría del mundo se manifiesta en los aspectos esenciales de la vida cristiana: la relación con el prójimo, y la relación con Dios.

En los pasajes que estudiaremos, el autor muestra en primer lugar que un corazón mundano y jactancioso siempre juzga o condena a los demás y por otro lado, un corazón jactancioso no tiene en cuenta a Dios para el desarrollo de sus planos.

Son esos dos encabezados los que abordaremos a continuación:

Jactancia en cuanto a la relación con el prójimo

Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

Santiago retoma su discurso directo nuevamente a los hermanos que probablemente estaban adoptando una conducta de contiendas entre ellos y difamaciones lo cual evidenciaba que no tenían fe verdadera.

No murmuréis unos a otros

El tema de la murmuración es una prohibición enérgica a los cristianos verdaderos. Muchos pecados requieren de situaciones o de circunstancias propicias para luego desarrollarse, pero pecar con la lengua es relativamente fácil, ella se mueve inflamada por el infierno y hace daño. En el capítulo 3 advertimos sobre el peligro y las implicaciones del mal uso de la lengua y el tema vuelve a ser retomado.

En Levítico 19:16, Dios dice “No andarás chismeando entre tu pueblo”. La ley de Dios es enfática en cuanto a este tema.

El pastor John MacArthur cuenta la siguiente historia:

Había una familia feliz que vivía en un pueblo pequeño en Dakota del Norte, aunque la joven madre no había estado muy bien desde el nacimiento de su segundo hijo. Pero cada atardecer los vecinos se daban cuenta del amor que había en el corazón de ellos, cuando veían al esposo y padre encontrarse en la puerta con su esposa y sus dos pequeños hijos. Había risas también por la noche, y cuando el tiempo lo permitía, padre e hijos retozaban juntos en el césped trasero, mientras la madre los contemplaba con una feliz sonrisa.

Pero un día un chismoso del pueblo comenzó a difundir una historia, diciendo que el padre le estaba siendo infiel a la esposa, una historia sin fundamento alguno. Pero con el tiempo llegó a oídos de la joven esposa, y eso era más de lo que podía soportar.

La razón abandonó su trono, y aquella noche, cuando el esposo llegó al hogar, no había nadie que se encontrara con él en la puerta, ni hubo risas en la casa, no hubo un aroma saliendo de la cocina. Solo frialdad y algo que helaba de miedo su corazón. Y abajo en el sótano encontró a los tres colgando de una viga. Enferma y desesperada, la joven madre se había quitado la vida después de dar muerte a sus dos hijos. En los días siguientes, salió a la luz la verdad de lo que había sucedido: “La lengua de un chismoso, una historia falsa, una tragedia terrible”.

La jactancia del que difama

El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez

No pareciera que la difamación sea un problema de jactancia, sin embargo, es justo así como Santiago lo presenta. Una persona que juzga a otra se pone por encima de ella, el usurpa la posición de juez y condena al hermano. Pablo advirtió que ninguno debe tener un concepto de sí mismo por encima del que deba tener (Rom 12:3).

A estas alturas debemos dejar claro que las palabras murmuran no incluyen el aplicar la disciplina eclesiástica, lo cual es ordenado por el Señor en Mt 18; ni tampoco incluye el examinar para juzga con justo juicio (Jn 7:24). El uso de la palabra juzgar  es en el sentido de los que condenan como si fueran Dios. El Señor habló sobre esto advirtiendo del peligro de juzgar la paja en el ojo del hermano y no ver la viga en el ojo propio.

¿Jactancia de qué?

Pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

Lanzar juicios condenatorios contra nuestros hermanos es una usurpación del lugar que sólo le corresponde a Dios y por tanto se constituye en una violación flagrante de la ley de Dios. Muchas personas pretenden ser muy estrictas para hacer que otros cumplan la ley, pero ellos mismo al juzgar ya la están quebrantando.

No cabe duda que el derecho de dictar sentencias sobre las personas corresponde al creador de la ley; a Dios. Él es quien determina la salvación y la condenación y nosotros no debemos ser arrogantes y pretender tal lugar.

Jactancia en cuanto a la  relación con  Dios

Santiago 4: 13-17

El segundo aspecto dañado por la sabiduría del mundo, es la manera en  que se asume la voluntad y la dependencia de Dios. Una persona con pensamientos e inclinaciones al mundo no tiene en cuenta a Dios para nada en su vida. Ellos se dicen ser cristianos pero son ateos en la práctica, es decir, viven como si Dios no existiera en sus vidas.

Santiago continúa exhortando a cristianos cuya fe no era más que meras palabras, pues  ala hora de considerar la voluntad de Dios eran completamente indiferentes e imponían sus planes sobre los de Dios.

Este tipo de necedad es advertida por el proverbista Salomón el Proverbios 16:

Del hombre son las disposiciones del corazón; Más de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus. Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados. Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo. Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune

Notemos que de la misma manera en que Salomón relaciona este tipo de jactancia con el orgullo, Santiago también lo hace en el mismo sentido. Todo aquél que dice ser cristiano y vive sin tener en cuenta a Dios en su vida, el tal es un jactancioso y su fe es falsa

Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos (v13 E.A)

A Santiago usa un ejemplo muy común para sus lectores en aquella época; se refiere a un mercader que escoge el tiempo de salir (hoy y mañana), el lugar (a tal ciudad), el tiempo que durarán en el lugar (un año) — ¿Programar todo un año sin tener en cuenta a Dios? Eso es muy osado— el tipo de negocio (traficaremos, comerciaremos) y según este pensamiento él ganará dinero. ¿No es eso mera necedad?

Esta jactancia es exactamente la misma que es condenada por el Señor en la parábola del rico insensato (Lc 12:13-21).

Santiago lo dice en estas palabras: cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Eso es la vida del hombre, una mera neblina. Toda nuestra vida, nuestros planes y lo que emprendamos está en las manos del soberano, así que si planeamos sin tener en cuenta a Dios e probable que a la vuelta de la esquina nos encontremos con el fracaso.

Lo contrario a la jactancia es la dependencia de Dios

En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

El apóstol insiste en que la fe verdadera debe vivir en una plena dependencia del Señor. Contrario a la filosofía del mundo, la cual es llevada por la corriente de este siglo, la voluntad de Dios siempre resulta ser agradable y perfecta. Los creyentes genuinos encomiendan su vida a la soberanía de Dios.

Por otro lado, debemos dejar claro que la frase “si Dios quiere” no es un mero estribillo; es decir, no se trata de planear nosotros el viaje y luego decir: Iré a tal lugar; si Dios quiere, como si se tratara de alguna palabra mágica. A lo que sí se refiere Santiago es a una disposición real de renunciar a nuestra propia suficiencia y abandonarnos por completo en las manos del Señor

Advertencia contra la jactancia

Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

después de haber presentado el problema de la jactancia ante el prójimo y ante Dios, y después de haber indicado la manera correcta en que debe manifestarse la fe, Santiago advierte que la omisión es tan pecaminosa como la acción misma.

Obrar de manera jactanciosa es lo contrario a ser humilde, de modo que quien obra de tal manera está cometiendo pecado. Los hermanos receptores de la carta tendían a sentirse muy justos por sus conductas, pero esto es un llamado fuerte de su vida pecaminoso.

Creo además que este es un principio que aplica incluso a otras áreas de la vida. Hay cosas expresas en la Palabra de Dios que son su voluntad, y dejar de hacerlas de manera deliberada, evidencia una falta de fe e incredulidad y por tanto pecado.,

Conclusión

  • La fe verdadera no es jactanciosa con el prójimo sino humilde, de modo que no condena sino que exhorta en amor a fin de ganar al hermano y al mismo tiempo examina su propia conducta antes de lanzar juicios como si fuera Dios.
  • La fe verdadera comprende la voluntad de Dios y reconoce su soberanía como dueño y Señor de todas las cosas y el que controla nuestros tiempos y nuestras ocasiones.
  • Hay un llamado a ser diligentes en hacer lo bueno, lo expreso en la palabra, a vivir conforme a la voluntad de Dios y no conforme al engaño de este mundo.
  • Desechemos pues la sabiduría del mundo; la vanagloria, la jactancia y el orgullo y sometámonos a Dios con todo nuestro corazón.
  • Amén

 

Write a comment:

*

Your email address will not be published.

Síguenos: