Deseamos en el Señor que él pueda seguir dando pan al que siembra y semilla al que come, a fin de que teniendo siempre lo necesario sobreabunden para toda buena obra y nosotros demos así acciones de gracias al Señor (2 Cor 9:10) El propósito de la ofrenda que recibimos no es otro que poder invertir en la plantación de nuestra iglesia y en el uso de recursos para seguir compartiendo el Evangelio a través de los diferentes ministerios que el Señor nos permita desarrollar.

Pero hay también una ofrenda mejor; es orar por nosotros. Por nuestra iglesia, por Colombia, el país en el que llevamos acabo nuestro trabajo; para que el Señor nos abra puertas eficaces, a fin de presentar a Cristo como debe ser y que su nombre sea exaltado.