001- La bendición del sufrimiento

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001- La bendición del sufrimiento
Un día a la Vez

 
 
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… Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. (2 Cor 1:8-10)

¿Qué le decimos a una persona que está sufriendo y que parece no tener esperanza de continuar con vida ? ¿No es cierto que muchas veces nos vemos en aprietos para hablar de la muerte como una realidad que todos debemos enfrentar?

He experimentado esto y he comprobado que muchas veces la presión por ser sensibles y amables hace que obviemos el hablar de la esperanza eterna como una de las maneras en las que Dios libra a los suyos del sufrimiento.

Siempre resulta más “correcto” hablar de la esperanza de continuar viviendo, de la posibilidad de recuperar la salud o simplemente hacer ver el sufrimiento como algo transitorio y pasajero que nadie merece, pero cuánto cuesta llevar a las personas a mirar al Dios bueno y soberano y dirigir sus ojos a la esperanza que tenemos en la eternidad.

Este es el ejemplo de Pablo, quien habiendo perdido la esperanza de seguir con vida, aún confiaba en una liberación mucho mayor; que Dios lo libraría del sufrimiento por medio de la muerte y luego el mismo Dios le levantaría de entre los muertos.

El cristianismo nos cambia la perspectiva del fin de la vida aquí. No lo vemos como algo que perdemos sino como algo que ganamos, o más bien, algo que Jesus ya ganó por nosotros. Descansamos en la certeza de que seremos recibidos en Gloria y que estaremos con él por siempre.

No tenemos que negar la realidad del sufrimiento que vivimos, no tenemos que hacer como si no existiera, el sufrimiento está ahi, es una realidad y no es todo lo que tenemos que atravesar. No es nuestro destino final, no es todo lo que tenemos por vivir y debemos mantener eso como una firme esperanza.

Una de las bendiciones del sufrimiento es que nos ayuda a quitar los ojos de esta tierra y nos permite ponerlos en Jesús, el autor y consumidor de nuestra fe. Hace que dejemos de pensar en lo temporal como definitivo y nos hace sensibles a la realidad de la eternidad, de hecho, nunca estamos tan cerca de una perspectiva eterna de la vida como cuando sufrimos.

El Señor nos da la gracia suficiente para soportar y también para esperar pacientemente en la esperanza de la Gloria eterna.

Para profundar y ser alentado Apocalipsis 21

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