¿Prohibe Dios Juzgar a alguien sin importar lo que se juzga?

¿Prohibe Dios Juzgar a alguien sin importar lo que se juzga?

Esta pregunta si que necesita respuesta en este tiempo.

Creo que no hay un tiempo mas infestado de error y apostasía, en la historia de la iglesia, que el tiempo que estamos viviendo, múltiples hombres enseñan como doctrina sus propias filosofías y promueven un engaño descarado y consciente; pero ante este panorama, ¿cual debe ser el papel de la iglesia? Y ¿ Cuál debe ser nuestra reacción como creyentes?

Es sorprendente ver como ante la denuncia de falsas enseñanzas, la gente se abalanza con desaforo contra cualquiera qué, a la luz de la palabra, se denunciar el error. Tales actos mas parecen una reacción emocional que busca proteger a toda costa la integridad de los «siervos de Dios» ( a veces se les llama también los «ungidos») y el buen nombre de su gurú predilecto.

El uso de frases como: » no juzguéis para que no seáis juzgados»; » Dios es el que sabe, nosotros solo oremos»; «no traigan mas divisiones a la iglesia»; «estamos como estamos porque falta amor y unidad» etc. Hacen parte del repertorio y el abanico de argumentos, aparentemente bíblicos, con los que la gente sale al frente, como quien forma una gran cadena humana alrededor de su protegido para evitar que se le siga haciendo daño; pero tales argumentos en realidad no reflejan la sana enseñanza de las sagradas escrituras.
Lo cierto es, que,

[Tweet «la Biblia NO PROHÍBE JUZGAR, LO QUE LA BIBLIA PROHÍBE ES JUZGAR SEGÚN LAS APARIENCIAS.»]

Notemos por ejemplo Juan 7:24 (NTV):

Miren más allá de la superficie, para poder juzgar correctamente.

Estas palabras de Jesús, son una respuesta ante muchos judíos que en la fiesta de los tabernáculos estaban cuestionando su obra y ministerio (v15) y otros hasta decían que estaba endemoniado (v20); sin embargo, Jesús los invita a evaluar sus obras a la luz de la ley de Moisés y a que conozcan, por las mismas palabras de la ley (esto es, la Palabra de Dios) cual es la verdadera naturaleza de su llamado y ministerio, finalmente Jesús les recomienda a los fariseos, escribas y demás cuestionadores que «no juzguen según las apariencias» (RVR1960) sino con Justo juicio (v 24).

Notemos que Jesús no buscó salvaguardar la impunidad su testimonio, sino todo lo contrario, pidió que se evaluara y juzgara justamente.

De la misma manera, por citar otro ejemplo, Pablo alaba a los hermanos de Berea (Hec 17:11-13) porque ellos evaluaban (juzgaban) las enseñanzas del Apóstol, a la luz del resto de las Escrituras para verificar que eran sin error.

Estos, entre muchos otros textos que no menciono por causa de la ocasión, corroboran que Dios no prohíbe el evaluar las enseñanzas de alguien y juzgarlas como falsas o verdaderas, según su concomitancia con todo el resto del consejo de Dios.

Pero ¿que quiere decir eso de: no juzguéis para que no seáis juzgados (Mt 7:4)? ¿acaso no manda Dios allí a quedarnos callados? Eso pudiera estar pensando alguien, y la respuesta es: NO.

Nos faltaría otra oportunidad para estudiar estos textos en su contexto, pero lo que pudiéramos decir, sin hacer una exégesis minuciosa, es que Jesús está hablando en el sermón del monte a fariseos que habían pervertido el sano juicio de Dios y habían implementado su propio sistema, el cual estaba viciado, y eran además hipócritas, pues ellos (los fariseos) juzgaban como malo unas cosas pequeñas; sin embargo, cometían pecados mas grave y pretendían quedar sin culpa (Mt 23:23).

Lo que Jesús esta diciendo, en otras palabras es — no juzguen como juzgan los fariseos, no juzguen con hipocresía—

Pero eso claramente no es una prohibición de juzgar, pues mas adelante en Mt 7:15-19 Jesús manda a probar los frutos de las falsos profetas para así poder conocerlas, pues algunos eran como lobos rapaces disfrazados de ovejas (Mt 7:15;20) y eso implica un juicio, pero un juicio sano y justificado. En ese mismo sentido, en el versículo 6 del mismo capítulo 7, los oyentes son exhortados discernir entre hombres que tienen el carácter de perros y cerdos, con quienes no es propio hablar de los misterios del reino.

Así pues, cuando se sienta aludido con alguna denuncia de falsa enseñanza o de algún falso maestro, tenga cuidado de evaluar a la luz de la palabra cada cosa, así su juicio será justo y tenga por seguro que no implicará ningún pecado.

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