En los sermones anteriores el Señor Jesus estuvo dirigiendo su mensaje al carácter que han de heredar las personas que viven en su reino.

Las bienaventuranzas constituyen la base misma del comportamiento de los hijos de Dios. Al analizarlas, cada una de ellas parece erigirse en contra posición a un mundo cada vez más hostil

El mundo dice que solo los ricos son exitosos; pero cristo dice que sólo lo son los pobres en espíritu.
El mundo dice que la felicidad está en siempre reír, pero Jesus dice que sólo los que lloran su pecado son verdaderamente felices
El mundo dice que los atrevidos y agresivos logran hacerse paso en medio de las dificultades de la vida; Jesus dice que sólo los mansos heredarán la tierra.
El mundo busca siempre su propia justicia. Buscan hacer siempre buenas obras para tranquilizar su conciencia; Jesus dice que sólo los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados.
El mundo dice que el más fuerte sobrevive; Jesus dice que son felices los que son misericordiosos.
El mundo dice que lo más importante es lo que hacemos externamente, Jesus dice que lo que hacemos debe ser el resultado de la limpieza del corazón.
El mundo  lucha y batalla entre sí en conflictos y guerras para alcanzar sus propósitos; Jesus dice que solo los pacificadores serán llamados hijos de Dios.

Entonces ¿cuál es el resultado de vivir así? La persecución. Vivir contrario al mundo acarreará su odio, rechazo y desprecio; pero Jesus dijo que cuando eso pasara somos bienaventurados.

Como verán, hay un contraste entre los hijos del reino y el resto del mundo y el Señor nos va a decir ahora cuál es el tipo de relación que debemos tener con ellos.

Los versículos 13-16 nos dicen que nosotros debemos influenciar para preservar y  también alumbrar al mundo que nos aborrece. El cristianismo no consiste en apartarnos del mundo; sino vivir sabiamente entre ellos a fin de influenciarlos por medio de la gracia del Señor.

El Señor usa dos ilustraciones muy comunes para sus oyentes: sal y luz. Todo hogar, aunque fuera el más pobre, por lo menos tenía estas dos cosas, por lo que todos estaban familiarizados con el  mensaje que le Señor les transmite.

Los hijos del reino y el mundo

Antes de ver en detalle las implicaciones teológicas y prácticas de las dos metáforas que hoy estudiaremos; veamos algo que no puede pasar desapercibido a nosotros.

Veamos las frases: vosotros sois la sal de la tierra y vosotros sois la luz del mundo (v13;14) Jesus está diciendo que algo que los hijos del reino son que es distinto a lo que el mundo es. Eso parece muy obvio, y en efecto es un contraste muy marcado; pero es una verdad que sus oyentes debieron considerar con mucha seriedad y nosotros también hoy.

Los cristianos son distintos al mundo aun cuando viven en medio de él. El Señor dijo en Jun 17:16: no son del mundo como tampoco yo soy del mundo. El mundo es entendido en la biblia como un sistema de cosas que es contrario a la voluntad de Dios. Ef 2:1-4 dice que es un sistema en el que Satanás es un príncipe.

Es lamentable ver como la iglesia de hoy busca cada día parecerse más al mundo. Casi no podemos establecer una línea de diferencia en algunas ocasiones. No hay nada que ellos vean diferente en la mayoría de iglesias porque son iguales a ellos. Tienen sus mismos planes, su misma música, su misma cultura, sus mismos métodos, su mismo discurso.
La iglesia erróneamente ha creído que si congracia más con el mundo entonces lograrán ganarlos; pero lo que logran es ser más aborrecidos al no tener nada distinto que ofrecer.

Es como una mujer que intentando ganar a su esposo inconverso abandona la iglesia; deja de congregarse, lo acompaña a sus reuniones y fiestas disolutas y luego, cuando cree que está bien cerca de ganarlo, el hombre le dice: no quiero ser un cristiano si no hay nada que tenga que ser diferente.

Hay una línea de separación entre los creyentes y el mundo. Jesus dice: ellos se están degradando y ustedes son la solución; ellos están en oscuridad y ustedes son la luz.

La sal que preserva

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Como dijimos al comienzo, la sal es un elemento indispensable y que estaba presente en cualquier hogar del medio oriente. Aunque su uso más frecuente era como un sazonador de alimentos, su más valiosa función es de preservación y antiséptica.

Muchos de nosotros podemos estar familiarizados con eso. En un lugar donde no hay refrigeración la sal era empleada para la preservación de las carnes y los pescados incluso por meses.

La idea que está en la mente de cristo es que el mundo está en un proceso de podredumbre y que sólo los creyentes, los hijos del reino pueden refrenar y preservar al mundo de la total maldad.

Hay muchas maneras en las que Dios en su gracia común preserva al mundo. El estado, las autoridades  e incluso la familia, son elementos de preservación, pero la mayor fuerza la ejercen aquellos que son parte de su reino.

Pensemos en algunas cosas:

La sal debe ser esparcida; los creyentes deben ir por todo el mundo
La sal está formada por granos pequeños; los creyentes aunque son pequeños entre los hombres, juntos cumplen una función indispensable
La sal produce ardor tal como el mensaje del evangelio suele ser ardor en los oídos de los pecadores
La sal es blanca  tal como las obras justas de los hijos del reino

La sal no puede perder su sabor

Pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Hay un momento en el que la sal pierde su función; cuando ella se desvanece. Ha habido debate al respecto de cómo es que la sal pierde su sabor. Algunos sugieren que por tratarse de una sal no refinada, ella venía adherida a una especie de polvo blanco, cuando se mojaba la sal se disolvía y en su lugar quedaba el polvo blanco que en ocasiones no era más que mera arena insípida.

La idea de esto es que si los cristianos de este mundo no cumplen su función, ¿con qué más será salado? ¿Qué otra cosa puede ser la reserva moral del mundo? La sal mezclada no sirve para nada sino para ser arena que se esparce para ser pisoteada.

Los cristianos deben mantenerse siempre viviendo como hijos del reino. En cualquier lugar donde se desempeñen. Nuestra presencia debería ser un elemento suficiente para preservar de la perversión y la maldad. En nuestro trabajo, escuelas, vecinos y entorno.

Creo que hay un problema cuando un cristiano no logra influenciar ni siquiera en lo más mínimo, aunque sea solo por causar ardor e incomodidad. Cuando alguien congracia con el mundo, se ríe de sus chistes, celebra lo que ellos celebran, no se inquietan ante la maldad que ellos practican, es sal que ha perdido su sabor y debe arrepentirse y volver a sus primeras obras.

La luz que alumbra

Nosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Esta es otra buena ilustración del Señor Jesus. ¿Habrá alguna duda de la necesidad de la luz?

He estado en lugares verdaderamente oscuros, tanto que no puede uno alcanzar a ver su mano a 20 cm de la cara y he experimentado como una pequeña luciérnaga en puede alumbrarlo todo. De hecho, nunca apreciamos tanto las luciérnagas como cuando es muy muy oscuro. Entre más densas son las tinieblas, más posible es que la más diminuta luz alumbre.

Eso son los creyentes en el mundo. Luz, como la luz  en medio de tinieblas.

Los cristianos alumbran porque el Reino de cristo es la fuente. Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo (Col 1:13).

Nosotros fuimos traspuestos, sacados, transportados de las tinieblas a la luz admirable de Cristo y es por eso que ahora podemos alumbrar las tinieblas en las que antes estábamos.

La luz no puede esconderse

De la misma manera en que la sal no puede volverse insípida, tampoco la luz puede esconderse. Aquí se ve con más claridad que la sola idea es absurda. Jesus lo dijo así: Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Un almud era algo así como lo que conocemos en nuestro medio como lata de arena, era como un cajón de madera para medir arena o áridos. Jesús está diciendo que nadie enciende una luz para luego taparla con el almud; antes por el contrario, se busca un lugar alto, central y visible en la casa para poder exhibirlo.

En ese sentido, no existe tal cosa como los “cristianos secretos”. Si somos luz, indefectiblemente debemos alumbrar. Hay muchas razones por las cuales algunas no cumplen esta función, pero creo que la principal es porque se avergüenzan del evangelio, pero Jesus dijo que el que se avergüence de él aquí él también se avergonzará en el reino de los cielos del tal.

El propósito de alumbrar

La luz son las buenas obras que exhibimos, esto es; vivir con el carácter de las bienaventuranzas. Pero el propósito es que los hombres que están en tinieblas vean al ser alumbrados den gloria al Señor. Eso es lo que pasa con un hijo del reino; su vida es el reflejo del carácter de Cristo, ese es el verdadero significado de la palabra cristiano; alguien que vive conforme a Cristo.

Ellos verán la gracia de Dios en nosotros y los que son enemigos de Dios entonces podrán dar Gloria al Señor.

Hay una última cosa sobre la que quisiera llamar la atención antes de concluir.

La sal es usada para preservar; en sentido un sentido es como refrenar la maldad, denunciar el error, pero la luz es más algo hacia afuera y está relacionado con anunciar la verdad.

La verdadera influencia de los hijos de Dios está asociada con una actitud firme contra la maldad pero también activa en cuanto a proclamar la verdad. Es un equilibrio. No puede ser mas dado a denunciar el error que a proclamar la verdad; ambas cosas van de la mano.

Como bien señala Jhon Stott:

“La función de la sal es en gran parte negativa: impide la corrupción. La función de la luz es positiva: ilumina las tinieblas.

Así Jesús llama a sus discípulos a ejercer una doble influencia
en la comunidad secular, una influencia negativa al detener su
corrupción y una influencia positiva al llevar luz a sus tinieblas.
Porque una cosa es detener la extensión del mal; y otra es
promover la difusión de la verdad, la belleza y la bondad”

Que el señor nos ayude a ser sal y luz.

Síguenos: