Jesús ahora estás utilizando algunas ilustraciones prácticas con el fin de probar a sus oyentes la manera en que ellos, los fariseos principalmente, habían rebajado el estándar de la ley convirtiéndola en algo frío y solo de observancia externa. Jesús mostró en su primer ejemplo que el mandamiento “no matarás” va más allá del acto mismo de homicidio y se centra en la actitud del corazón; de la misma manera, en este segundo caso no se trata solamente del acto consumado de adulterio sino de algo que se produce en el corazón, que mirar con codicia a una mujer (o a un hombre) también constituye un pecado tan grave como la consumación misma.
Esto nos lleva a considerar la rigurosidad de Dios, su elevado estándar de santidad, pero al mismo tiempo nuestra debilidad y necesidad de él, puesto que cuando creemos que somos justos, él, que ve nuestros corazones, tiene mucho que decir en nuestra contra.
El Señor nos ayude

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