Uno de los temores más grandes y frecuentes que nosotros enfrentamos, es el temor al futuro. Tenemos siempre la tendencia a dudar de si realmente recibiremos todo aquello que esperamos o lo que nos prometen, si pudiéramos tener un poder, ese sería que se nos diera una garantía de que todo lo que poseeremos ciertamente vendrá.

Vemos esto en cosas tan cotidianas como ir a reparar unos zapatos o electrodomésticos, el experto siempre nos dice, debe dejar un depósito, una garantía de que ciertamente usted vendrá por el zapato o el electrodoméstico, casi nadie objeta eso, se da por sentado.

Pues bien, después de haber mencionado riquezas tan grandes como el ser elegidos, lo cual es un hecho pasado, ser redimidos, lo cual es un hecho del que ahora disfrutamos, Pablo mencionó en el versículo anterior una riqueza futura que en su momento mencionamos de manera superficial: la riqueza de su herencia.

En los versículos 11-12 leemos

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

¿Cómo podemos estar seguros que tendremos esa herencia ciertamente? De por sí, la palabra de Dios debería ser un testimonio suficiente y la certeza de que él nos ha escogido y redimido, sin embargo, el Señor es tan misericordioso que nos da otra manera en la que podemos estar confirmados acerca de estas cosas y es de eso de lo que vamos a hablar.

Así como por medio de sí mismo, en su hijo Dios garantizó nuestra redención, ahora, por medio del su Espíritu confirma nuestra herencia.

Es así como vemos la Trinidad en este texto: El Padre siendo el proveedor de la riqueza de la elección en el pasado, al hijo proveyendo nuestra riqueza presente en la redención, y al Espíritu garantizando nuestra riqueza futura, la herencia incorruptible de Gloria.

Veamos entonces nuestro texto a la luz de tres encabezados:
(1) Los herederos, (2) El medio para obtener la herencia (3) La garantía de la herencia

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