Quisiera comenzar la exposición de nuestro texto presentando tres escenas narradas en el NT, que pueden ayudarnos a entender la importancia de lo que Pablo habla aquí. Luego vamos a hablar un poco sobre el contexto cultural y bíblico del pasaje, y en la segunda parte del sermón abordaremos tres cosas que Pablo quiere que recordemos.

Primera escena (Lucas 4:16-30): Jesús predica en una sinagoga en Nazaret, en un momento de su ministerio. Al ver que los judíos que lo escuchan iban a menospreciar su enseñanza, Él les habla de cómo en el pasado los profetas Elías y Eliseo fueron enviados por Dios para ser de bendición a personas paganas, que no eran israelitas.

Cuando todos en la sinagoga oyen esto, quieren matar a Jesús. Lo echan fuera de la ciudad, hasta la cumbre de un monte, pero Él se va y no lo matan.

Segunda escena (Hechos 22:1-22): El apóstol Pablo es arrestado injustamente en el templo en Jerusalén. Un montón de judíos que se oponen a él y su enseñanza están molestos con él y lo acusan de varias cosas. Pablo tiene la oportunidad de hablarle a la multitud y presentar su defensa. En medio de sus palabras, les cuenta su testimonio; testifica de cómo cómo Cristo Jesús transformó su vida.

Y el apóstol Pablo sigue hablando hasta relatar cómo Jesús lo llamó a predicar a los gentiles (no-judíos). Hasta aquí lo oye la multitud, que se enojó en extremo al escuchar esto. Dice Hechos 22:22-23: “Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva. Y como ellos gritaban y arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire…”.

Tercera escena (Hechos 28:17-31): Pablo está arrestado en Roma, en una especie de arresto en domicilio, y se le permite predicar el evangelio a judíos en esa ciudad. Ellos van al lugar en donde se encuentra Pablo y él les predica durante todo un día

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