Vivimos en un mundo en que las personas son cada vez más vista en función de los bienes materiales que poseen. Sin embargo, los ricos no parecen encontrar la felicidad en el dinero y los pobres tampoco lo son porque creen que el dinero logrará resolver el problema. Lo cierto es que en medio de esas tensiones las riquezas se convierten en un ídolo y a pobreza en algo que es visto como una terrible afrenta.

El proverbista resumió eso en las siguientes palabras:

Aleja de mí la falsedad y la mentira;
no me des pobreza ni riquezas
sino sólo el pan de cada día.
 Porque teniendo mucho, podría desconocerte
y decir: “¿Y quién es el Señor?”
Y teniendo poco, podría llegar a robar
y deshonrar así el nombre de mi Dios. (Pr 30:8-9 NVI)

La manera de lidiar con estas tensiones es a través de algo que la biblia llama CONTENTAMIENTO. Y espero que no piensen en un conformismo mediocre, sino más bien en la capacidad de poder descansar en el Señor cualquiera sea la circunstancia económica que enfrentemos.

En esta carta a los Filipenses, el apóstol Pablo ha escrito un mensaje de aliento y un llamado a la unidad a los hermanos de esa iglesia. Él se encontraba preso en ese momento, por lo que su mensaje resulta ser relevante.

Al final de la carta, antes del saludo, el apóstol anima a los hermanos vivir piadosamente y a imitarlo a él.  Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.(Fil 4:9) de modo que de la manera en que él ha glorificado a Dios en medio de las dificultades, los hermanos también pudieran hacer lo mismo.

Así que, los versículos del 10-13 presentan el ejemplo de contentamiento de este hombre de Dios y que nosotros hacemos bien en considerar.

Examinaremos nuestro texto a la luz de 3 encabezados: (1) Un ejemplo de confianza en Dios; (2) Un ejemplo de contentamiento en Dios y  finalmente /3) Un ejemplo tomado de Cristo.

Un ejemplo de confianza en Dios

 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

El apóstol inicia con una nota de agradecimiento a Dios (en el Señor) por la ofrenda que los hermanos de Filipo le  habían enviado.

Aunque Pablo trabajaba para suplir algunas de sus necesidades (hechos 20:34) e incluso los que iban con él; pero las iglesias tenían claro la manera en que a ellas les era impuesta necesidad de sostener a los que predicaban el evangelio del Señor para que lo hicieran sin tropiezo. Esa ha sido siempre la manera en que Dios ha sostenido a sus ministros (1 Cor 9:9) y la iglesia de Filipo era la que más se esforzaba en esto (ver vv 14-16).

Ellos entendían las tribulaciones de Pablo y por eso trabajaban para enviar una ofrenda a él; sin embargo, por razones que desconocemos, pero que pudieron obedecer a falta de dinero o de un mensajero, los hermanos de Filipo no habían podido enviar nada, pero cuando la enviaron, la ofrenda llegó en el momento oportuno.

Pablo deja ver su gozo de que los hermanos por fin hayan revivido sus ofrendas para él; pero este gozo no estaba en la ofrenda, más adelante notaremos que Pablo hace esa salvedad, su gozo era por ver como Dios estaba usando a los hermanos para proveerle en una difícil situación justo en el momento apropiado, por eso la expresión al fin; no se trata de un reproche, sino que expresa la manera tan oportuna en que todo se había dado.

Nosotros necesitamos tener tal confianza en el Señor. Muchas veces esperamos más de los hombres que de Dios para suplir nuestras necesidades y olvidamos que es él quien usa a los hombres.

Dios tiene cuidado de nosotros y eso es claro en todas las escrituras.

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? (Mt 6:26)

Toda la ayuda de Dios para nuestro sostenimiento siempre llegará en el momento oportuno; pero mientras tantos, nosotros debemos aprender a contentarnos independientemente de la circunstancia que atravesemos puesto que incluso tener abundancia puede llegar a ser tan perjudicial como estar en escasez si es que no aprendemos a depender del Señor; y esto nos lleva de la mano a nuestro siguiente encabezado…

Un ejemplo de contentamiento en Dios

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación

Tal como mencionamos arriba, la razón del gozo de Pablo no es tanto porque estuviera pasando por una fuerte necesidad, sino por ver la manera en que Dios se estaba encargando de su sustento.

Por primera vez en todo el Nuevo Testamento es empleada la palabra contentamiento. La palabra era usada por los griegos para referirse a la autosuficiencia y la capacidad de valerse por sí mismo, peor Pablo no la usa en ese sentido, sino más bien en que él ha aprendido  un misterio y es cómo él puede depender plena y completamente de Dios.

Ahora bien, hay algo que Pablo introduce aquí que pudiera parecernos extraño, y es la frase cualquiera que sea mi situación. ¿Acaso la dependencia de Dios no es solo cuando estamos en escasez? ¿O hay alguna otra circunstancia al respecto de nuestra economía en la que debamos también depender de Dios? La respuesta la vemos en el siguiente versículo…

Contentamiento en la escasez y en la abundancia

Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad

Pablo está diciendo que él no sólo ha aprendido a vivir en escasez; sino también en abundancia.

El contentamiento no solo es una virtud que exhibimos cuando no tenemos; si se trata de depender de Dios, también debemos exhibirla, y quizás con mayor interés, cuando tenemos abundancia.

Por supuesto, Pablo pudo haber sido bendecido en muchas ocasiones de mano de muchos hermanos, a tal punto que tenía no solo lo necesario, sino más que eso, en abundancia, pero allí también necesitó recordarse que todo eso provenía del Señor, que Dios era su proveedor y que necesitaba tener autocontrol.

Esto no parece ser lo que enseñan muchas iglesias hoy donde parece que el único propósito es que los oyentes anhelen tener riquezas y más riquezas como si ese fuera el fin mismo de la vida. El dinero no es en sí un problema, peor amar el dinero es un peligro al que nos enfrentamos a diario por causa de la influencia de este mundo y también por la naturaleza caída de nuestro propio corazón.

Un hombre puede llegar a acumular tantas riquezas, que pronto puede confiar en ellas más que en Dios. (Ver ejemplo del hombre insensato (lc 12:13-21).

Nosotros necesitamos contentarnos en la escasez, pero también en la abundancia; siempre dependemos del Señor.

Por supuesto, todo esto Pablo no lo lograba por sí mismo. La razón por la que él podía ser fortalecido y mantenerse confiado en el Señor no era algo que provenía de su propia fuerza, sino del Señor.

Un ejemplo tomado de Cristo.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Como verán hemos llegado a un pasaje sumamente conocido, pero también muy mal utilizado.

En el contexto, el Apóstol está diciendo que la fuente de la fuerza para el mantenerse contento en la abundancia y en la escasez, es Jesucristo.

Muchos usan este pasaje para referirse a cualquier actividad que ellos realizan; pero el verdadero sentido de esta Escritura, está en considerar que es la fuente de nuestro contentamiento y confianza en Dios en medio de cualquier situación económica que atravesemos.

Muchos otros pasajes hablan de como el Señor es nuestra fuerzas a los creyentes (Is 40:29; 31; Sal 73:26; 2 Tim 1:7; 2 Tes 3:3; Sal 59:16; 2 Cor 12:10; Sal 18:1-2; Jer 32:17 etc)  pero este en particular se refiere a las fuerzas para tener contentamiento.

Pero ¿cómo sucede eso? ¿Acaso, cuando estoy en una prueba o necesidad, o abundancia, todo lo que debo hacer es citar este pasaje muchas veces, como si fueran palabras mágicas? ¿Cómo viene esa fuerza? Pues bien, no se trata evidentemente de algo místico, sino de cómo, por medio del Espíritu Santo, nosotros podemos ver en Cristo Jesus la máxima expresión de contentamiento y dependencia de Dios.

Él fue rico y se hizo pobre por nosotros; él vivó en escasez pero ahora está sentado a la diestra de Dios. Cuando le vemos sufriente vemos su pobreza, pero luego vemos su gloria en las alturas y al recordar que todo eso fue en nuestro favor, nosotros somos fortalecidos; es el poder del evangelio obrando en nosotros.

Toda la fuerza de Pablo provenía de Cristo, y también la nuestra; de modo que no importa cuál sea nuestra situación económica hoy; podemos mirar a Señor y ser fortalecidos en el poder de su fuerza.

Conclusiones

  • El apóstol Pablo es un ejemplo de confianza en Dios. El Señor nos recuerda su cuidado y cómo él se ocupa de nuestras necesidades, por lo cual podemos descansar y estar tranquilos y esperar en él
  • Debemos tener contentamiento cualquiera sea las circunstancia económica por la que atravesemos. Sea que estemos saciados o con hambre, en ambos casos debemos recordarnos que dependemos total y completamente del Señor
  • Cristo es nuestra fortaleza siempre. Su evangelio nos recuerda su escasez, pero también su riqueza en Gloria; que él se hizo pobre por nosotros, pero que ahora él nos ha enriquecido con Gracia.

¡Sea Dios Glorificado!

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