Texto: Heb 10:9-25
Predicador: Jacobis Aldana
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Hebreos 10-19-25

Pensemos por un momento en una mujer que quiere dar una sorpresa a su esposo por motivo de su aniversario. Ella quiere preparar el plato recomendado en el único programa de cocina al que tiene acceso y que solo tarda 10 minutos. Así que se dispone con papel y lápiz a tomar nota de todos los ingredientes y la preparación, los primeros 5 minutos son en cuanto a las porciones y cantidades requeridos y los otros 5 son de cómo se preparan; pro justo después que termina de tomar nota sobre los ingredientes,  se va el fluido eléctrico y no pudo ver el resto del programa; se perdió la preparación.

De nada sirve que tengamos la información correcta sobre algo, si no sabemos te qué manera aplicarlo. Muchas de las cartas de Pablo, por ejemplo, revelan en los primeros capítulos la (s) doctrina (s) y los capítulos finales son la aplicación de ellas. Pues bien, al igual que en las cartas de Pablo, el autor de Hebreos ha estado probando algunas doctrinas en cuanto a la obra de Cristo y luego instruye acerca de qué hacer con esas doctrinas..

En esto consiste el verdadero cristianismo: Conocemos la doctrina y luego de conocerla debemos hacer que ella sea evidente en nosotros por medio de los frutos.

Los versículos que contemplaremos tratan dos secciones básicamente: Un resumen de todo lo que él ha dicho al respecto de Cristo a nuestro favor y (2) la manera en que debemos nosotros aplicar todo ese conocimiento.

Veamos esto entonces a la luz de dos grandes encabezados. Los hechos de Cristo (v 19:21) y lo que esos hechos deben producir en nosotros, lo que el creyente debe hacer ahora (22-25)

Los hechos de Cristo

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios

Estos versículos comienzan con una expresión que refleja el punto máximo de la carta. Es como si se partiera en dos el discurso. Así qué  quiere decir algo como: — Teniendo en cuenta  todo lo hemos hablado…— En toda la sección anterior el autor ha estado probando que Cristo  es superior a los Ángeles, a Moisés, a los Sacrificios, al sacerdocio Levítico etc y ahora busca que sus lectores puedan, no solo guardar en su memoria todo lo dicho, sino la manera de ponerlo en práctica.

Tres cosas vemos que se destacan como resumen de la obra de Cristo que se ha mencionado con anterioridad.

La obra de Cristo abre una puerta

En el A.T testamento Dios había dispuesto que el acceso a su presencia sería a través de sangre ajena (Heb 9:7). Los sumos sacerdotes cuando entraban una vez al año, debían entrar con la sangre de un cordero, pero ellos no podían saber sino hasta que estaban adentro, si esa sangre era aceptada o no.

Cristo es presentado en el NT como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1:29) y ciertamente su sangre derramada hizo que una puerta nueva se abriera. Ahora ya no necesitamos de ofrecer sacrificios como en el tiempo Antiguo, sino que solamente confiamos que toda la obra hecha por él en la cruz ha sido a nuestro favor. Ya no hay temor en nosotros de si esa sangre será aceptada o no, ya el Padre la aceptó como suficiente y propiciatoria.

La obra de Cristo abre un nuevo camino

Pero la sangre de Cristo no solo abrió una puerta; sino también un nuevo camino. Por medio del sacrificio de Cristo, nosotros ahora tenemos acceso libre, ya no para entrar  una sola vez como el sumo sacerdote en el A.T; sino para hacerlo una y otra vez confiadamente.

Dios, desde el tiempo Antiguo había escondido el camino de regreso a él (Gen 3:24) de modo que debí a ser él mismo quien trabajaría en construir uno nuevo. Este camino no era otro que Cristo.

En el A.T una velo dividía al lugar Santo del lugar Santísimo, pero la muerte de Cristo fue ese velo rompiéndose. La humanidad del Señor  fue quebrada para que quedara al descubierto su divinidad y ahora pudiéramos pasar a él confiadamente

La obra de Cristo abre un nuevo sacerdocio

La obra de Cristo también trajo como resultado un nuevo sacerdocio. Ya hay una puerta abierta y también un camino, de acuerdo a lo anunciado en el AT hacía falta un sacerdote que pudiera entrar por nosotros. Cristo es ese sacerdote. Él no entró muchas veces como sucedía antes, sino que entró una vez para siempre. Él entró y ahora está sentado allí, a la diestra de Dios, en el lugar Santísimo del tabernáculo celestial, intercediendo por nosotros de día y de noche. Así que eso también debe producirnos confianza.

Los hechos del creyente

Hemos mencionado, en resumen, las implicaciones de la obra de Cristo en el calvario; pero cómo dijimos al principio, eso tiene mucha relevancia para nosotros, quiero decir, toda la relevancia.

La obra de Cristo empuja al creyente a moverse confiadamente en dirección a él, a mantenerse constante y a mantenerse unido a otros que también están siendo movidos en la misma dirección. Es alrededor de estos tres aspectos que los creyentes debemos ser animados. Es probable que los hermanos a los que el autor de hebreos escribe, estuvieran pasando por estas situaciones. Falta de confianza en la obra de Cristo, falta de firmeza en la fe para no volver atrás, y falta de ánimo entre ellos como quienes padecen por la misma causa.

Acercarse confiadamente

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Muchos de los hermanos a los que el autor Escribe, no podían aceptar fácilmente la idea de que ahora tienen acceso tan “fácil” a Dios. Ellos estaban acostumbrados a sus ritos y ceremonias externas para poder acceder. Pero ahora se les exhorta a mantener más bien una actitud interna correcta. A considerar su corazón y lavarlo, guardando su cuerpo para entregarlo en servicio al Señor.

En el AT testamento, el sumo sacerdote debía lavarse antes de entrar al lugar Santo, pero ahora, debemos más bien purificar nosotros nuestro corazón.

Muchas personas no pueden disfrutar plenamente de la obra de Cristo. Creen que aún no han sido completamente perdonados y que ellos deben hacer algún sacrificio humano; pero nada de lo que hagamos podrá pagar nuestra culpa, ésta ya ha sido pagada; ahora debemos purificarnos vivir en Santidad para Gloria del Señor. Que Cristo haya pagado nuestra deuda, no implica que no debamos hacer nada; todo lo contrario, ahora debemos vivir para su Gloria.

Mantenerse firme

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

Muchos de estos hermanos a los que el autor escribe, quizás estaban pensando en volver al Judaísmo. Quizás seducidos por los que habían entrado encubiertamente a pervertir el evangelio; pero también a causa de las persecuciones. Pero él los exhorta a mantenerse firmes. Gracias a la obra de Cristo ellos podían estar confiados en que él era fiel para guardarlos hasta el final.

Esa es la misma razón por la cual nosotros debemos mantenernos firmes en las luchas y pruebas que se nos vengan; Cristo ha pagado el precio y él nos ha asegurado el poder llegar a la meta. Debemos guardar nuestra esperanza hasta el fin. Él no fallará.

Más adelante el autor dice: porque no somos de los que retroceden, sino de los que tienen fe para preservación del alma., Los verdaderos Cristianos seremos tentados a abandonar la carrera, pero los verdaderos Cristianos nos mantendremos firmes hasta el fin, no por nosotros, sino porque él es fiel.

Mantenerse unido

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca

Finalmente; los hermanos son exhortados a no batallar solos. Algunos hermanos más fuertes estaban corriendo la carrera en solitario y parece que no se preocupaban por los que estaban fluctuando y que eran débiles para aceptar las verdades del Cristianismo. Así que son exhortados a animarse y estimularse en amor y las buenas obras.

Esa es la razón de ser de congregarnos. Cristo no  murió para que fuésemos “llaneros solitarios”. Él murió por una iglesia, por un cuerpo y los creyentes no deben descuidar eso.

No cabe duda que hay cosas que pasan en la iglesia, que no pasarán en ningún otro lugar. Muchas personas tienen en poco congregarse; pero esto no sólo es un mandato sino una necesidad. Cada día los días son peores, ser cristiano es cada vez más difícil y por ese mantenernos firmes, congregándonos con regularidad es algo vital para nosotros.

Que peligroso es cuando alguien abandona la congregación. Cuando eso pasa estamos cerca de caer en pecados más graves o de apartarnos definitivamente de la comunión. Oh que Dios no lo quiera.

El sacrificio de Cristo también mueve nuestra vida de iglesia. La obra del calvario también fue efectuada para que usted y yo hoy estemos sentados en este lugar para dar gloria a Dios. No dejemos de hacerlo.

 

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