Texto: 1 Ped 5: 1-4
Predicador: Jacobis Aldana
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Los pastores de una iglesia que padece

 

 

Introducción: Durante los últimos cuatro capítulos, el Apóstol Pedro ha estado hablando acerca de la manera en que los cristianos deben conducirse cuando sean oprimidos por los que no conocen al Señor. También los ha animado a vivir conforme a la piedad porque de esa manera ellos se identifican con Cristo, lo glorifican y además dan testimonio del evangelio; pero sobre todo, deben esperar pacientemente porque los padecimientos un día acabarán, cuando Cristo venga en Gloria.

Ahora el Apóstol dirige sus miradas a la iglesia. Ya vimos todo lo que pasa con un cristiano cuando se enfrenta a un mundo hostil, pero la iglesia es como el refugio o el hogar de los que Dios ha redimido y allí  hay otra manera de lidiar con los padecimientos, la prueba y la persecución.

Imaginemos por un momento a un equipo de futbol que durante los primeros minutos del primer tiempo comienza a perder el partido. Los jugadores son golpeados, están cansados y están siendo aplastados por el equipo el enemigo; pero el primer tiempo termina y ellos deben ir al camerino, deben replantear la estrategia y llenarse de ánimo; sin embargo, se encuentra con un director técnico agresivo, que comienza a maltratarlos y a ser, en lugar de un líder, un verdugo. Los insulta y comienza a exigirlos más físicamente en entrenamiento en el tiempo que debía ser de descanso.

¿Qué pensaríamos de ese director técnico? ¿Cómo creen que se enfrentaran los miembros de ese equipo a la segunda mitad del partido?

Pues bien; estas durante toda la carta Pedro han hablado al equipo, ahora va a hablar el técnico; a los líderes y pastores de una iglesia que está siendo molida por los padecimientos.

Ellos deben conducirse como es digno de los que apacientan un pueblo que no es propio, sino el que el Señor ganó con su sangre.

El mensaje es dirigido a los pastores y es al mismo tiempo una exhortación a tener una motivación correcta para servir, una actitud correcta porque ellos serán recompensados por Cristo mismo.

Esta sección de hecho, es orientada a la iglesia como un todo, primero a sus líderes y luego a los miembros, pero al respecto de estos últimos hablaremos en el próximo sermón.

Un mensaje a los pastores

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada

Pedro presenta su mensaje a los pastores como una súplica dirigida a los ancianos de la iglesia que estaban entre los hermanos que padecían. Ahora bien; por ancianos (presbíteros) es empleada aquí para referirse, no a personas de avanzada edad, sino a los que habían sido establecidos como líderes de la iglesia.  (Mt 15:2; Hch 11:30; Hch 14:23; 1 Ti 5:17, 19; 2a Jn 1; 3a Jn 1) El término es intercambiable con pastor u obispo.

Esta apreciación es interesante porque nos muestra que la estructura de la iglesia era similar a la que tenían las sinagogas judías (Mt 15:2). Las sinagogas judías estaban conformadas por un sacerdote y un sanedrín que a su vez era conformado por ancianos, hombres maduros y con conocimiento de la ley los cuales se encargaban de enseñar, instruir, disciplinar, visitar a los enfermos tal como se ve en Santiago 5.

El desaparecer la figura sacerdotal, puesto que ya no se necesitaba de ofrecer sacrificios a causa del sacrificio de Cristo, lo que quedaba era un cuerpo de varios ancianos que se encargaba de gobernar la congregación. Es así como funcionaba. No había estructuras superiores o intermedias sino la congregación, los ancianos y los diáconos.

Pedro como Anciano

Es interesante también notar que Pedro se pone como colega de los ancianos; es decir, como uno entre ellos. Notemos que él no apela a su autoridad en cuanto al liderazgo, aun cuando lo tenía. Ciertamente los Apóstoles fueron establecidos por Cristo para cumplir una labor: poner el fundamento de la iglesia. Pero luego que murieron ya no se hizo necesario otro fundamento, así que su oficio y ordenación ya no sería vigente.

Esta identificación también obedece a que pastorear también fue la misión que el Señor le encomendó a Pedro luego de ser restaurado. Jesus le dijo: apacienta mis corederos (Jn 21:15-17)

Un anciano con autoridad

Aunque Pedro se identifica como un anciano más; también muestra que tenía una autoridad para hablarles; esa autoridad había sido dada por Cristo mismo al haber sido constituido Apóstol y la señal de ese apostolado es que él fue testigo de los padecimientos del Señor y de su Gloria (probablemente refiriéndose a que él presenció la transfiguración de Jesús)

Una motivación de servicio correcta

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto

Ya vimos a quién va dirigido el mensaje y algunos detalles del mensajero. Ahora veremos cuál es el contenido de ese mensaje.

Las primeras palabras de Pedro están relacionadas con las motivaciones internas de los líderes o los pastores al respecto del rebaño. Ciertamente, una mala motivación tendrá como resultado un liderazgo, no solo malo, sino peligroso.

Pedro quiere recordarles 2 cosas:

  • Ellos deben pastorear, apacentar la grey
  • La grey pertenece al Señor, no a ellos

La imagen que trae el autor a nuestras mentes es la de un pastor del medio oriente que cuida a las ovejas, la alimenta, busca llevarlas a lugares de buenos pastos, las sana cuando están enfermas y las protege del peligro. Es exactamente la responsabilidad y el llamado de los líderes de la iglesia.

Una iglesia que padece afuera, debe ser cuidada y alimentada con la Palabra de Dios en casa.

Los pastores apacientan una grey o un rebaño que no les pertenece, no es de ellos sino del Señor; por tanto es cierto que no deben servir por obligación, pero tampoco por querer que ese sea su negocio.

Sirviendo voluntariamente

No por fuerza; sino voluntariamente

Ser pastor no era algo fácil para una iglesia perseguida. Si querían esparcir al rebaño entonces debían herir al pastor. Así que esta no era para algunos algo muy apetecible, así que los que servían debían hacerlo voluntariamente.

Eso no quiere decir que todo el que quería podía ser pastor siempre y cuando tuviera ganas. No. La biblia es clara en cuanto a los requisitos para ordenar a un pastor (Tit 1:8; 1 Tim 3). El principal requisito es “anhelar el obispado” pero no el único.

Sirviendo sin intereses

Por otro lado. Mientras unos veían el ministerio como algo sumamente peligroso, otros lo veían como una buena oportunidad para resolver sus problemas económicos. Las persecuciones hacían que la situación económica no fuera algo fácil, así que algunos podían estar pensando en resolver su vida siendo pastores. La biblia es clara en cuanto a que el ministro no debe ser avaro, codicioso o amante de ganancias deshonestas (1 Tim 3:8)

La iglesia debe sostener a sus pastores y esto puede parecer muy atractivo pero no debía ser esa la motivación. Fue Charles Spurgeon quien dijo: quien le sirve a Dios por dinero, le servirá al diablo por una mejor paga.

Lamentablemente esa es la realidad de muchas iglesias y supuestos pastores. La única motivación de su servicio es cuando dinero pueden sacar y lucrarse. La sola idea es macabra. ¿Cómo podía un hombre aprovecharse de lo que muchos dan con sacrificio para el Señor, solo para vivir con lujos o sólo por asegurar su futuro económico?

Dios habló de esto en el Antiguo Testamento para referirse a los que guiaban al pueblo de Israel:

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia  (Ez 34:1-4)

Esta profecía tuvo su mayor cumplimiento en Cristo. Dios juzgó a los pastores de Israel, a los falsos pastores y él mismo vino como buen pastor a buscar a su pueblo. Y el juicio futuro también estará contra los que hoy roban al pueblo de Dios, lo desangran y se aprovechan de las ovejas del Señor. Pedro mismo dijo de ellos:

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. (2 Pedro 2: 1-3; 15-18)

Una actitud de servicio correcta

No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey

Las motivaciones están relacionados con la actitud del corazón, pero la actitud está dada por las acciones. Pedro advierte que no solo las motivaciones sino las acciones de un pastor deben ser correctas a la hora de servir a la iglesia del Señor.

Los pastores han sido establecidos por Dios y han sido puestos como administradores (1 Cor 4:1) y también han recibido autoridad en el nombre del Señor sobre el rebaño (Heb 13:17), pero dicha autoridad no está basada en la superioridad sino en el servicio. Jesus dijo: Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).

Tener autoridad es una gran tentación sino se asume de la manera correcta. La autoridad que los pastores tienen es por causa del Señor y no por algo en ellos propiamente. Mientras un pastor proclame las palabras de su Señor, su autoridad estará determinada por esas palabras.

Con esto en mente entendemos que el autoritarismo no es algo que tenga lugar en un buen pastor. Eso no es compatible con el servicio y con la fidelidad que los pastores deben a su Señor.

Algunos hermanos eran abusados por sus amos e incluso oprimidos por las autoridades civiles, de modo que era inconcebible que la autoridad puesta por dios en la iglesia y que debía ser para su servicio y ayuda espiritual, terminara convirtiéndose también en un  tirano.

Muchas ovejas han confundido el respeto a la autoridad pastoral y el honor que merecen por causa de su servicio, con un miedo perverso. Sus pastores son vistos como elevados o superiores a ellos. Y muchos pastores, aprovechándose de esto, manipulan sus conciencias, toman decisiones por ellos, controlan sus vidas, usan la consejería para dar órdenes y abusan de su liderazgo e influencia. Esto es de condenar y no es el ejemplo del Señor, el cual siendo Dios, se humilló hasta los sumos a fin de servirnos en algo que ninguno de nosotros podía: Salvarnos.

Siendo ejemplos

De esta manera, los pastores no están encima de las ovejas como si fueran superiores. Ellos están frente a ellas, para guiarlas y estas sigan su ejemplo.

El autor de hebreos lo pone en estas palabras:
Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe. (Heb 13:7)

Pablo también recomendó a los hermanos de Corinto: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1 Cor 11:1) y también a los de Filipo: Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo (Fil 3:17)

Una recompensa segura

Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria

El tema de la recompensa es predominante en esta carta y aquí Pedro de nuevo recuerda que los pastores serán recompensados por el Señor en su venida y en su reino.

Ser pastor de una iglesia perseguida y atribulada era un gran sacrificio. Debían abandonarlo todo, exponer sus vidas, entregar su tiempo y exponerse a la muerte misma por servir a los hermanos; los pastores fieles siguen el  ejemplo del Señor Jesucristo y de la manera en que él fue recompensado, ellos también lo serán.

La recompensa de los pastores viene del Señor. No esperan nada del mundo ni de los hombres; su recompensa está preparada por el único pastor de pastores: Jesucristo.

Llama la atención que la palabra que Pedro usa para referirse a incorruptible  es una palabra que da la idea de algo que nunca pierde su brillo, un oro que nunca deja de brillar. Eso es lo que él ha preparado a los que sirven a su Reino apacentando a su pueblo.

Conclusiones

  • Una iglesia perseguida y atribulada debe ser pastoreada con servicio y la ternura del Señor
  • Los pastores no deben servir con motivaciones incorrectas. Deben revisar su corazón a fin de que su anhelo sea genuino
  • Tampoco son los pastores dueños del rebaño, por lo que no pueden ejercer autoritarismo o tiranía sobre el pueblo
  • Dios dará una enorme recompensa a los que abnegadamente se entregan a su servicio. Como Cristo fue recompensado por su servicio en favor de los hombres, también aquellos que se entregan a servir a los que él ganó con su preciosa sangre.

 

 

 

 

 

 

 

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