1a de pdero

Texto: 1 Ped 5:5-9
Predicador: Jacobis Aldana
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En la sección anterior, el apóstol Pedro inició un discurso dirigido a la iglesia y su mensaje estuvo dirigido inicialmente a los líderes o los pastores, los cuales deben ser un ejemplo del Señor, cuidando de una grey perseguida, que pertenece a Cristo y a la que deben  apacentar como buenos pastores.

Pero el discurso dirigido a la iglesia perseguida aún no ha terminado; el mensaje ahora es direccionado hacia los miembros de la congregación.

La presente sección está cargada de algunas exhortaciones las cuales nosotros hacemos bien en considerar con mucha seriedad.

Una iglesia perseguida fácilmente puede dispersarse o ser atacada con falsas doctrinas. El diablo es un experto en pescar en rio revuelto y eso es precisamente lo que Pedro quiere advertir a los destinatarios de su carta; que estén siempre atentos a las acechanzas del diablo, a fin de que puedan mantenerse firmes en la fe.

Dividiremos nuestro sermón en dos encabezados: (1) Una exhortación a la humildad y (2) Una exhortación a la sobriedad

Una exhortación a la humildad

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.

La palabra igualmente denota que Pedro quiere llamar la atención sobre un nuevo grupo de personas. Curiosamente comienza escribiendo a los jóvenes, los cuales, por su ímpetu tienden a manifestar con mayor facilidad su rebeldía. También considerando que muchos de ellos no habían experimentado, como sí los más ancianos, los primeros años en los que la predicación llegó a ellos con poder. Algunos de los miembros de la iglesia incluso pudieron haber sido hasta testigos de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Hech 2) algo que los más jóvenes no tenían como referencia, pero más allá de eso, la exhortación es a que los jóvenes respeten la autoridad que Dios ha puesto, a los pastores. Ellos no debían imitar el patrón del mundo, donde revelarse contra la autoridad, cualquiera fuera, era algo común; sino quería llevarlos más bien a dar la honra debida a los pastores por razón de su servicio (Heb 13:17)

El mensaje no sólo es dirigido a los jóvenes; Pedro usa la palabra todos  para hacer más extensivo su llamado.

Humildad hacia las autoridades de la iglesia

Sumisos unos a otros, revestíos de humildad

Los jóvenes eran llamados a someterse a las autoridades eclesiásticas, pero en general, los creyentes deben someterse unos a otros. El nuevo Testamento es enfático al respecto de este asunto. Manda a que no tengamos un concepto de nosotros mayor que el que debemos tener, sino a pensar con cordura de nosotros mismo y antes, a ponernos debajo o al servicio de otros (Rom 12:3).

Pablo también utilizó esta expresión en Efesios 5:21 para llamar a los esposos a someterse a las esposas, los hijos a los padres y a los siervos a sus amos. El sometimiento es algo que permite que la iglesia permanezca unida, pero eso requiere humildad.

Someterse unos a otros no es algo que se ve con facilidad, pero en el Señor encontramos el mayor ejemplo. En Fil 2:2-3 Pablo dice lo siguiente:

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

Esta es la actitud de los miembros de una iglesia que padece; de humildad y servicio mutuo, no cada quien buscando su propio bien.

Pero hay una razón mucho más fuerte por la cual debemos buscar someternos unos a otros: Dios rechaza a los altivos, pero recibe a los humildes.

La humildad es algo que también determina el tipo de relación que tenemos con Dios. La cita es tomada de uno de los salmos: Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos. Sal 138:6

Humildad hacia Dios (Confianza)

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo

En ese sentido, nosotros no sólo debemos mostrar humildad y sometimiento unos a otros, sino con relación a Dios.

Muchos hermanos, por causa de las persecuciones, podían estar perdiendo poco a poco su confianza en Dios y estaban intentando resolver todo desde sus propias fuerzas dejando así de lado la gracia que solo proviene de  Dios.

Los creyentes deben ponerse unos debajo de otros, pero primero deben ponerse debajo de Dios. Él es quien exalta, pero ¿cómo nos humillamos delante del Señor?

Echando nuestra ansiedad sobre él

La respuesta está en el texto: echando nuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros.

Cuando nosotros perdemos la confianza en el Señor, estamos obrando de manera altiva porque es como si dijéramos entre líneas —Dios, no necesito de ti, tú has estado ausente todo el tiempo; ahora quiero resolverlo yo. —Pero debemos confiar, como buenas ovejas, que nuestro buen pastor cuida de nosotros. Que él no nos desampara y que aún en los momentos de mayor persecución o sufrimiento, podemos confiar plena y completamente en él.

Por otro lado; confiar en el Señor trae recompensa, confiar en nosotros mismos no. Él nos exaltarla cuando fuere tiempo; eso es muy alentador.

Pero además de mantenernos humildes con nuestros hermanos y también con Dios, la siguiente exhortación es a mantenernos sobrios, lo que nos lleva a nuestro segundo encabezado:

Una exhortación a la sobriedad

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;  al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

He visto en algunos documentales sobre animales, la manera en que los leones, sobre todo los machos, suelen cazar cuando están en manada; uno de ellos ruge, generalmente el macho alfa, mientras los más jóvenes y las hembras están al asecho; luego del rugido la presa, o las presas suelen salir corriendo despavoridas hacia cualquier lugar, donde son esperadas por el resto de miembros de la manda para ser devorados.

Pues bien, esa es exactamente la idea que está en la mente del Apóstol. Satanás es experto en pescar en rio revuelto y sabe de antemano que somos sumamente vulnerables cuando estamos siendo afligidos por diversas pruebas y tribulaciones. Así que la recomendación de Pedro es a ser sobrios, eso significa, estar lúcidos mentalmente, no comportarnos como borrachos o de manera alocada.

La resistencia al diablo

Como el diablo está al acecho como un león, nosotros debemos mantenernos sobrios y siempre alertas.

La lucha contra satanás es real en el creyente. Pablo también se refirió a ella en Efesiós 6. Nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino con un enemigo organizado cuyo único propósito es apartarnos del camino de la verdad.

Hay dos extremos al respecto de esta lucha; algunos que ven al diablo hasta donde no está y otros que sugieren que el diablo ni siquiera es un ser real que opera en nuestra contra y como siempre, ambos extremos son malos.

Los cristianos estamos en medio de un conflicto espiritual y debemos ser lo suficientemente sagaces para entenderlo y ello requiere lucidez. Las pruebas hacen que nosotros no sintamos perturbados y confundidos y es allí donde el Diablo intentará atacarnos, y esto que diré es importante, el ataque al que se refiere Pedro es un ataque a LA FE.

Fe es entendida como confianza en Dios para salvación, pero cuando hablamos de LA FE, usualmente la biblia lo asocia con las doctrinas bíblicas o las verdades acerca de Dios. El ataque entonces de satanás es a lo que creemos acerca de Dios. Es lo que hizo con Eva (“con que Dios ha dicho no comáis de todos los árboles del huerto”) y también lo que intentó hacer con Cristo (“Si eres el hijo de Dios, dile a estas piedras que se conviertan en pan”)

Cuando un cristiano padece, satanás va a tratar de que ese creyente deje de pensar en la bondad de Dios, en la fidelidad de Dios o en el poder de Dios. Detrás de todo ataque a nuestra fe está satanás, pero la manera de resistir ese ataque es… estando firmes en LA FE.

Y eso ¿Cómo se logra? Leyendo su Palabra y manteniendo una comunión continua con Dios. La biblia es la fuente de toda buena doctrina y por supuesto de confianza<a en el Señor. Cuánto enseñan los salmos del poder de Dios y su cuidado, cuánto enseñan los profetas de la santidad de Dios, cuanto enseñan los evangelios del amor de Cristo, cuanto enseñan las cartas de la soberanía de Dios y de la vida cristiana y cuanto enseña Apocalipsis de nuestra esperanza. Allí está nuestro cimiento, en estudiar, meditar y leer las Escrituras.

El salmo 1 lo pone de esta manera:

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. (Sal 1:1-3)

Leer Salmo 119 (49-56)

 

El ánimo que viene de otros que padecen

En medio de esta lucha constando con el enemigo, el desánimo vendrá en cualquier momento; pero debemos recordar que muchos hermanos también padecen en el mundo; eso debe consolarnos. No estamos solos en medio de esta lucha; muchos de los que también han confiado en Cristo también están siendo objetos de una guerra constante contra satanás, meditar en ellos debe fortalecernos.

Cientos de miles de cristianos mueren por causa de su fe ¿Son mis padecimientos más grandes que los de esos hermanos?

Muchas veces, cuando estamos pasando una prueba muy dura por causa de la fe, nuestro corazón piensa que nadie padece como nosotros, pero esos padecimientos han seguido a miles y miles a lo largo de la historia, e incluso hasta el punto de llevarlos a la misma muerte. Cuanto ánimo nos da eso.

Conclusiones

  • En medio de los padecimientos debemos mantenernos unidos como iglesia, debemos darnos ánimo y servirnos unos a otros y no buscar cada quien su propio bien; sino entregarnos a nuestros hermanos con todo nuestro corazón. Eso requiere humildad, pero Dios e sla fuente de dicha humildad y en él podemos ser llenos de todo lo que necesitamos para lograrlo
  • Debemos también ser humildes para confiar en el Señor y poner todas nuestras ansiedades sobre los hombros del Señor. Él sabe cómo cuidarnos, mejor que nosotros y sabe que es justamente lo que necesitamos. Debemos descansar
  • Es necesario entender que estamos en una lucha; satanás querrá apartarnos de la fe, pero debemos estar firmes, meditando en su palabra y cobrando ánimo al recordar los padecimientos que se van multiplicando en muchos hermanos alrededor del mundo, que no somos los únicos que padecemos

 

 

 

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