Mateo 7:6:

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Jesús advierte que aunque los cristianos no debemos juzgar sin antes examinarnos a nosotros, eso no debe llevarnos a un espíritu ultra tolerante que no puede diferir entre lo santo y lo profano.

La proclamación del evangelio es vista como una perla de de mucho precio, como algo santo, que no debe ser arrojado de manera indiscriminada. Algunas personas con su carácter y conducta blasfema encontrarán como juicio que el portador del mensaje que puedo salvarlo sea retirado. Dios es un Dios paciente pero también justo.

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