Después de haber hecho la invitación a entrar al reino y presentar de manera clara y sin ambigüedades las características de la “puerta” para entra y el “camino” en el que andar, el Señor ahora advierte acerca de los cuidados que hay que tener durante ese camino, sobre todo porque podemos encontrarnos con lobos que entraron, no por la puerta, sino por otro lado y que acechan para hacer daño a las ovejas del rebaño.

En efecto, no todo el que está caminando por el camino es necesariamente un miembro del reino, pues claramente pudo haber entrado por otra puerta, pero la manera de reconocerlos es a través de sus frutos

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