Hemos visto la manera en que Jonás pretendió huir de la presencia de Dios para no cumplir el mandato de predicar en la ciudad de Nínive, sin embargo, su huida estaría interrumpida por una reprensión Divina.

Jonás es tragado por un gran pez y este termina siendo el medio por el cuál es desobediente hombre reconoce su pecado y se vuelve a Dios, reconociéndolo como Salvador y asumiendo un compromiso de hacer su voluntad.

Tenemos mucho para nosotros en este texto y esperamos que el Señor nos permita por medio de su Espíritu el ser edificados por medio de su palabra.

Que Él nos ayude.

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