Devocional para el 29 de octubre

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» (2 Timoteo 1:7, NBLA)

Compartir:

El espíritu que Dios nos da

Si alguna vez has sentido temor o miedo de actuar en alguna situación específica, entonces bienvenido al club de los mortales. El de los hombres y mujeres de carne y hueso que enfrentamos temor que a veces hasta nos paraliza. Pablo le escribe a Timoteo, un joven pastor que probablemente enfrentaba ese tipo de temor. Las circunstancias no eran fáciles. Pablo estaba encarcelado en Roma, y la persecución contra los cristianos se intensificaba. En ese contexto, el apóstol anima a su discípulo a mantener su confianza en el Señor y en el Espíritu que Él nos ha dado.

Entendiendo el pasaje

La segunda carta a Timoteo fue escrita por Pablo desde prisión, probablemente poco antes de su martirio. A Timoteo se le habia encargado el liderazgo de la iglesia en Éfeso, una ciudad llena de oposición y falsos maestros y de eso hablamos en los últimos capítulos. El joven pastor enfrentaba presiones externas e internas. Algunos hermanos habían abandonado la fe, otros lo habían abandonado a él personalmente.

El término griego que se traduce como «cobardía» es deilia, que implica timidez paralizante o temor que impide la acción. Pablo contrasta esto con tres cosas que produce el Espíritu Santo en el creyente. Primero, poder o la capacidad dada por Dios para soportar el día malo. Segundo, amor, pero uno que es capaz de vencer todo mal. Tercero, «mente sana» o dominio propio, la capacidad para mantenerse firmes y no controlados por las emociones, entre ellas el miedo o el temor. Es impresionante como nos equipa el Señor por medio de su Espíritu Santo. Así es como se ve el poder de Dios actuando en un creyente: le da la capacidad que no tiene, el amor que no produce y el domonio propio que no viene de sus propias fuerzas.

Tres verdades bíblicas

  1. Tu miedo no define tu identidad – Cuando el temor aparezca, primero debemos saber que es normal, es parte de nuestra naturalza caída, peor no podemos permitir que ese temor gobierne nuestras acciones, eso si no viene del Señor. El Espíritu Santo que vive en ti es más fuerte que cualquier circunstancia que enfrentas. Tal vez hoy necesitas tomar una decisión difícil, tener una conversación complicada, o enfrentar una situación que te intimida. El miedo puede aparecer, pero no tiene la última palabra sobre quién eres ni sobre lo que puedes hacer en Cristo. Tu identidad está anclada en lo que Dios ha puesto en ti, no en lo que sientes en un momento dado.
  2. El poder de Dios viene con amor y dominio propio – Hay un detalle importante aquí que no podemos pasar por alto. Dios no te da simplemente poder bruto. Te da poder combinado con amor y dominio propio. Esto significa que cuando actúes en el poder del Espíritu, lo harás con consideración hacia otros y con control sobre ti mismo. No serás impulsivo ni violento. No actuarás movido por la ira o el orgullo. El verdadero poder de Dios se manifiesta cuando eres fuerte pero no dejas de ser amable, cuando eres firme pero puedes controlar la ira, cuando eres valiente pero sabio. Esta es la diferencia entre el poder humano y el poder que viene de Dios.
  3. Este espíritu viene de Dios mismo – Pablo es claro al establecer la fuente de esta fortaleza. No es algo que generas con técnicas psicológicas ni con fuerza de voluntad. Dios te ha dado su Espíritu. Esto significa que la capacidad para enfrentar todo temor no depende de cuán fuerte te sientas hoy, sino del Espíritu que Dios nos ha dado. Cuando Cristo murió y resucitó, envió su Espíritu para habitar en cada creyente. Ese mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos está disponible para ti en este momento. Por eso puedes enfrentar lo que sea que esté frente a ti hoy.

Reflexión y oración

Piensa en las áreas de tu vida donde el miedo ha estado tomando decisiones por ti. Dios te ha dado poder, amor y dominio propio. No cobardía. Ese temor que te paraliza no viene de él. El Espíritu que mora en ti es más fuerte que cualquier circunstancia externa. Hoy puedes actuar con la fortaleza que viene de Dios, sabiendo que esa fortaleza viene acompañada de amor genuino y control sobre ti mismo.

Padre celestial, gracias por no dejarnos solos en medio de nuestros temores. Reconozco que muchas veces he permitido que el miedo tome decisiones en mi vida. Gracias porque tu Espíritu vive en mí y me capacita para actuar con poder, con amor y con dominio propio. Ayúdame hoy a recordar quién soy en Cristo. Dame la valentía que necesito para hacer lo que debo hacer, pero que esa valentía esté siempre guiada por tu amor y tu sabiduría. En el nombre de Jesús. Amén.

Lecturas del plan

2 Reyes 10, 2 Timoteo 1, Oseas 2, Salmos 119:97-120

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

Escúchanos en

Disponible en todas las plataformas

WhatsApp

Canal diario

YouTube

Video devocional

Spotify

Podcast de audio