Devocional para el 2 de diciembre

«Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.» (1 Juan 1:5-7, NBLA)

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La comunión que transforma

Hay una sensación especial que me ocurre con los escritos de Juan y es que me da la sensación que estoy sentado al lado de un anciano de hablar lento cuyas palabras están tan cargadas de sabiduría, lo que compagina además con su tono y una cadencia casi proverbial; pero es algo se ve más en esta versión de Juan, el anciano, el que esta viendo el ocaso de una vida fructífera y está reservando las palabras más importantes a los que ama y eso es lo que hace que uno lo lea con tanto cuidado y detenimiento.

Juan comienza esta carta con la afirmación: Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna. Lo cual marca de antemano el fundamento de lo que que va a desarrollar en los capítulos subsiguientes y yo espero que este sea un viaje muy fructífero para nosotros.

Entendiendo el pasaje

Juan escribe esta carta a comunidades cristianas que enfrentaban una crisis. Algunos maestros falsos habían surgido negando aspectos fundamentales de de la fe y sobre la persona de Cristo. Estos hombres torcidos en su doctrina, decían además tener comunión con Dios mientras vivían de manera contradictoria. Profesaban fe pero caminaban en tinieblas.

El apóstol anciano, probablemente escribiendo desde Éfeso en sus últimos años, no está trayéndoles nueva información, sino recordando verdades básicas que sus lectores ya conocían y que precisamente por no considerarlas seriamente estaban en peligro. Este primer capítulo establece el fundamento de su argumento y es que Dios es luz y cuando somos alumbrados por Él vemos nuestros propios pecados y los reconocemos.

En el resto de la carta, el Apóstol abordará otros aspectos que vienen como consecuencia de andar en luz, como el amarse unos a otros, practicar la justicia, reconocer la enseñanza falsa y la perseverancia en al fe. Por ahora veamos:

Tres verdades bíblicas

1. La luz expone, no condena

Caminar en luz significa vivir en la verdad sobre nuestro pecado. No se trata de fingir perfección sino de reconocer nuestra pecado y la necesidad de perdón. Mira el contraste, si decimos que tenemos comunión con Dios pero andamos en tinieblas, mentimos. La oscuridad a la que se refiere Juan no es solo el pecado externo, es la deshonestidad sobre nuestra condición. Caminar en luz es llamar al pecado por su nombre en lugar de disfrazarlo con excusas.

2. La comunión vertical produce comunión horizontal

Si andamos en la luz como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, podemos ver al lado de quién o quienes caminamos. No puedes tener comunión con Dios si tus relaciones están rotas. No puedes decir que caminas en luz si guardas rencor, si vives aislado por orgullo o amargura. Cuando la luz de Dios expone tu pecado y experimentas su limpieza, eso te hace más compasivo, más perdonador, más dispuesto a caminar junto a otros que también están siendo limpiados.

3. La sangre de Cristo nos limpia de nuestro pecado

Este primer capítulo nos pone de cara con la gloriosa verdad del Evangelio. Si caminar en luz significa ver claramente nuestro pecado, ¿cómo podemos hacerlo sin ser destruidos por la culpa? La respuesta es, por la sangre de Jesús, Su Hijo, que nos limpia de todo pecado. El que practica el pecado ama las tiemblas porque sabe que no esta listo para soportar la luz. No sabe que hacer con la vergüenza de ser descubierto. Pero el Señor quita eso de en medio al prometer que si la luz con la que Él nos alumbra nos hace ver el pecado y nos arrepentimos de todo corazón, entonces el mismo Señor nos limpia de toda culpa y de todo pecado. No vivas más en la oscuridad de tu pecado, sal a la luz que si lo reconoces los brazos del Señor están listos para perdonar.

Reflexión y oración

Dios es luz. En Él no hay engaño, no hay sombras, no hay áreas grises. Y te llama a caminar en esa misma luz. No fingiendo perfección. No ocultando tus luchas. Sino trayéndolas a la superficie donde su gracia puede alcanzarlas. La comunión con Él depende de tu honestidad. Y esa honestidad es posible porque Cristo ya pagó por todo lo que la luz revelará.

Padre celestial, gracias por ser luz pura sin mezcla de oscuridad. Gracias porque no tenemos que fingir delante de ti. Perdónanos por las veces que preferimos caminar en tinieblas, ocultando nuestro pecado en lugar de traerlo a tu luz. Ayúdanos a ser una carta abierta para ti. Gracias por la sangre de Cristo que nos limpia continuamente. En el nombre de Jesús, amén.

Lecturas del plan

2 Crónicas 1, 1 Juan 1, Miqueas 6, Lucas 15

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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