Devocional para 15 de Diciembre

«En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán.» (Juan 5:25, NBLA)

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La voz que da vida a los muertos

Ayer vimos cómo Jesús le explicó a la mujer samaritana que la adoración verdadera es en espíritu y en verdad, y que él es el camino para esa adoración. Juan nos muestra progresivamente quién es Jesús: el agua viva que satisface eternamente, el objeto de la verdadera adoración. Hoy, en el capítulo 5, Jesús hace una declaración aún más audaz sobre su identidad y autoridad. Una declaración que generará controversia inmediata y pondrá en evidencia el conflicto central del evangelio de Juan: ¿es Jesús realmente el Hijo de Dios?

Entendiendo el pasaje

El contexto es importante. Jesús acaba de sanar a un paralítico en el estanque de Betesda, y lo hizo en día de reposo. Los líderes religiosos lo confrontan, no porque sanó a un hombre sino porque lo hizo en sábado. Jesús responde con palabras que los escandalizan aún más: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo». Está reclamando igualdad con Dios al llamarlo «mi Padre» de una manera única. Los líderes entienden perfectamente lo que está diciendo y por eso buscan matarlo, no solo por quebrantar el sábado sino porque se hace igual a Dios.

Entonces Jesús desarrolla su argumento. Lejos de retractarse, de hecho, se reafirma. Les dice que el Hijo hace exactamente lo que ve hacer al Padre. Que el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que hace. Y es aquí donde aparece la declaración del devocional de hoy «Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán». Está hablando de dos cosas simultáneamente: una resurrección espiritual que ya está ocurriendo en el presente y una resurrección física que vendrá en el futuro. Los que están espiritualmente muertos pueden oír su voz ahora mismo y recibir vida. Pero también llegará el día cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán, unos para resurrección de vida y otros para resurrección de condenación.

Tres verdades bíblicas

1. Estamos espiritualmente muertos hasta que escuchamos la voz de Cristo – Jesús habla de «los muertos». No se refiere solo a los que están físicamente en las tumbas, sino a los que están espiritualmente muertos mientras aún caminan sobre la tierra. Pablo lo explica en Efesios: «estaban muertos en sus delitos y pecados». Esa es nuestra condición natural. Muertos espiritualmente, sin capacidad de responder a Dios, sin vida espiritual genuina. Puedes estar respirando, trabajando, cumpliendo con rituales religiosos, pero espiritualmente estás muerto. ¿Has escuchado la voz de Cristo? ¿Ha pasado tu vida de muerte a vida? Esta no es una pregunta sobre actividad religiosa sino sobre vida espiritual real.

2. Solo la voz del Hijo de Dios tiene poder para dar vida – Jesús no dice que los muertos leerán un libro y vivirán, o que los muertos seguirán principios morales y vivirán. Dice que oirán «la voz del Hijo de Dios». Hay poder en su voz. Es la misma voz que dijo «sea la luz» y la luz fue. Es la misma voz que llamó a Lázaro fuera de la tumba. Es la misma voz que calmó la tormenta. Cuando Cristo habla, los muertos viven. Esto nos muestra algo fundamental sobre la salvación: es obra de Dios, no nuestra. Un muerto no puede resucitarse a sí mismo. Necesita que alguien con poder sobre la muerte lo llame a la vida. Del mismo modo, nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos. Necesitamos que Cristo nos llame de la muerte espiritual a la vida.

3. La resurrección espiritual ahora apunta a la resurrección física futura – Jesús dice «viene la hora, y ahora es». La hora ya está aquí en cierto sentido, pero también viene en el futuro. Los que oyen su voz ahora y creen pasan de muerte a vida espiritualmente. Pero también vendrá el día cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán. Esta es la esperanza cristiana completa. No solo vida espiritual ahora, sino resurrección física después. Cristo tiene autoridad sobre ambas: sobre la muerte espiritual y sobre la muerte física. Por eso él es el Hijo de Dios. Por eso debemos creer en él. Porque solo él puede darnos vida ahora y vida eterna después.

Reflexión y oración

Los líderes religiosos rechazaron esta declaración de Jesús porque entendieron perfectamente lo que estaba reclamando: ser igual a Dios, tener autoridad sobre la vida y la muerte, ser el Juez final de todos. Tenían dos opciones: adorarlo o matarlo. Escogieron matarlo. Tú también enfrentas una decisión. ¿Escucharás la voz del Hijo de Dios? ¿Pasarás de muerte a vida? Esta no es una invitación a mejorar tu vida o a ser más religioso. Es un llamado a recibir vida donde solo hay muerte. Cristo te llama hoy. Los muertos oyen su voz y viven.

Padre, gracias porque tu Hijo tiene autoridad sobre la vida y la muerte. Estábamos muertos en nuestros pecados hasta que escuchamos su voz. Gracias porque cuando Cristo habla, los muertos viven. Ayúdanos a seguir escuchando su voz cada día y a vivir en la plenitud de la vida que él nos ha dado. Que nuestra esperanza esté firme en la resurrección futura porque confiamos en quien ya nos ha dado vida espiritual. En el nombre de Jesús, amén.

Lecturas del plan

2 Crónicas 17, Apocalipsis 6, Zacarías 2, Juan 5

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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