La hora que toda la historia esperaba
Acabamos de ver cómo resucitó a Lázaro, la señal más grande del evangelio de Juan. Y ahora, en el capítulo 12, llegamos a un punto de quiebre. Una frase que Juan ha estado preparando desde el principio: «Ha llegado la hora». Esta no es la primera vez que Jesús habla de su hora. Hay un rastro, como el de Hansel y Gretel, que comienza en las bodas de Caná y que terminará en el Gólgota cuando el Señor entregue el espíritu.
Entendiendo el pasaje
En las bodas de Caná, cuando María le pide que haga algo por el vino que se acabó, Jesús responde: «¿Qué tiene que ver eso conmigo y contigo, mujer? Todavía no ha llegado Mi hora». En Juan 7, cuando sus hermanos lo presionan para que vaya públicamente a Jerusalén, él dice: «Mi tiempo aún no ha llegado». Cuando intentan arrestarlo en el templo, nadie lo toca «porque todavía no había llegado Su hora». En Juan 8, cuando los fariseos quieren apedrearlo, se esconde «porque Su hora aún no había llegado». Una y otra vez, Juan nos recuerda que hay una hora específica, un momento señalado, hacia el cual toda la vida de Jesús se está moviendo.
Ahora, después de la resurrección de Lázaro, unos griegos vienen a Felipe pidiendo ver a Jesús. Cuando le informan de esto, Jesús responde: «Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado». La hora ha llegado. Todo ha estado moviéndose hacia este momento. Jesús explica lo que significa esa hora usando la ilustración del grano de trigo: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto». Está hablando de su muerte inminente. Luego dice: «Ahora Mi alma está turbada; ¿y qué diré: “Padre, sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora». La hora de su glorificación es la hora de su muerte en la cruz.
Tres verdades bíblicas
1. El momento más importante de la historia es cuando el Hijo de Dios se convierte en el Salvador del mundo – Toda la Biblia apuntaba a este momento. Los sacrificios del Antiguo Testamento, las profecías de Isaías sobre el siervo sufriente, las promesas hechas a Abraham de que en su simiente serían benditas todas las naciones, todo convergía hacia esta hora. No era la resurrección de Lázaro el clímax de la historia, aunque fue poderosa. No eran las señales y los milagros, aunque revelaban su gloria. El clímax era la cruz. Allí el Hijo de Dios se convertiría en el Salvador del mundo. Por eso Jesús dice que ha llegado su hora para ser glorificado. Su gloria suprema se revelaría en su muerte sacrificial. ¿Entiendes lo que esto significa? La cruz no fue un accidente, no fue un plan B. Era el plan desde antes de la fundación del mundo.
2. Jesús esperó pacientemente el tiempo señalado por el Padre para cumplir su misión – Jesús vivió con un calendario divino. Cada vez que lo querían matar antes de tiempo, escapaba porque «su hora no había llegado». No era cobardía, era obediencia al tiempo perfecto del Padre. Había un momento exacto en el calendario de Dios para que Cristo muriera: durante la Pascua, cuando el cordero era sacrificado, Jesús el Cordero de Dios sería sacrificado. Él esperó ese momento. Vivió toda su vida sabiendo hacia dónde se dirigía, pero sin adelantarse ni retrasarse. Por eso cuando finalmente declara «ha llegado la hora», sabemos que el tiempo perfecto ha arribado. Dios no se adelanta ni se atrasa. Su tiempo es perfecto.
3. La hora de Cristo ya llegó, por eso el llamado es urgente mientras hay esperanza – Es curioso que muchos aplazan seguir al Señor diciendo que aún no ha llegado su hora. «Cuando sea mayor lo haré», «cuando tenga más estabilidad», «cuando resuelva estos problemas primero». Pero la verdad es que la hora ya llegó. Cristo ya murió, ya resucitó, ya completó la obra de salvación. Desde ese momento el Señor te llama en tanto que hay esperanza. Hebreos dice: «Hoy, si oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones». No hay garantía de mañana. La hora de Cristo llegó hace dos mil años en el Gólgota. La pregunta es: ¿ha llegado tu hora de responder a su llamado? ¿O seguirás aplazando lo más importante hasta que sea demasiado tarde?
Reflexión y oración
Juan nos ha mostrado sistemáticamente que Jesús es el Hijo de Dios enviado para dar vida eterna. Ha revelado su identidad a través de señales poderosas y declaraciones audaces. Pero falta algo más por mostrar. La confirmación final de todo esto vendrá en la cruz y en la resurrección. Eso es lo que apuntará el final del libro. Jesús dice que el grano de trigo debe morir para producir mucho fruto. Su muerte produciría vida para innumerables personas de todas las naciones. Los griegos querían verlo, y Jesús les dice que la forma de verlo verdaderamente es entendiendo su muerte sacrificial. La hora llegó. ¿Crees en quien murió por ti?
Señor Jesús, gracias porque esperaste pacientemente la hora señalada por el Padre para cumplir tu misión. Gracias porque toda la historia apuntaba hacia ese momento en la cruz donde te convertiste en nuestro Salvador Tú ya cumpliste tu hora. Que nosotros no desperdiciemos la nuestra. En tu nombre, amén.
