Hoy se pone algo delante de ti

«Mirad, yo pongo hoy delante de vosotros una bendición y una maldición» (Deuteronomio 11:26, NBLA)

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Hay decisiones que no se pueden posponer, porque no decidir ya es una forma de decidir. Moisés cierra seis capítulos de exhortación poniendo al pueblo frente a dos caminos, y les repite una palabra que suena a lo largo de todo el capítulo. Hoy.

Entendiendo el pasaje

El capítulo 11 cierra la gran sección sobre amar a un solo Dios, y su mensaje es uno solo, obedecer. Moisés abre con esa exhortación, la repite tres veces en medio y termina con ella, porque sabe que el amor a Dios no se queda en sentimiento, se demuestra en la obediencia. Les recuerda que ellos vieron con sus propios ojos lo que Dios hizo en Egipto y en el desierto, ellos, no sus hijos, y que esa memoria debe empujarlos a obedecer. Luego les describe la tierra que van a recibir, una tierra que bebe el agua de la lluvia del cielo, distinta de Egipto donde el riego costaba sudor. Una tierra que depende del cielo, es decir, que depende de Dios cada día. Y al final pone la gran alternativa sobre la mesa, hoy delante de ustedes hay bendición y maldición, vida bajo la obediencia o ruina bajo la rebeldía. Hasta les manda escenificarlo en los montes Gerizim y Ebal cuando crucen el Jordán. La decisión no es para después, es para hoy.

Tres verdades bíblicas

1. El amor que no obedece no es amor.

Este pasaje enlaza dos cosas que solemos separar. Amar a Dios y guardar sus mandamientos van juntos en este capítulo, una y otra vez. Hay mucha gente que dice amar a Dios pero vive exactamente como le da la gana, y Moisés no conoce esa clase de amor. El amor a Dios que no cambia tu manera de vivir se queda en pura palabra. Y esto no es invento del Antiguo Testamento, hermano, porque el mismo Señor Jesús lo dijo con todas las letras, el que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Tu obediencia no es lo que te gana el amor de Dios, es la prueba de que ese amor es verdad en ti.

2. Tu obediencia se transmite o se pierde con la próxima generación.

Fíjate en lo que Moisés manda hacer con estas palabras. Ponlas en tu corazón, enséñalas a tus hijos cuando te sientes en casa y cuando andes por el camino, al acostarte y al levantarte. La obediencia nunca fue un asunto privado entre tú y Dios, marca a los que vienen detrás de ti. Tú que me escuchas, lo que tú vives hoy, tus hijos lo respiran mañana. La fe se hereda menos por lo que enseñas con la boca y más por lo que ven en tu manera de obedecer. Si quieres dejarle algo a tu casa que no se gaste, déjale una vida que tomó en serio a Dios.

3. Hoy se pone algo delante de ti, y no escoger ya es escoger.

Dios no obliga a nadie, pone delante y llama a decidir. Bendición o maldición, hoy. Y conviene entender que la neutralidad no existe, porque el que no escoge la bendición ya escogió lo otro por descarte. No hay terreno intermedio donde uno se queda mirando sin comprometerse. Pero antes de que el peso de esa decisión te aplaste, mira esto. La maldición que merecía el desobediente, el que rompía el pacto, la cargó otro en su lugar. Pablo dice que Cristo nos redimió de la maldición de la ley haciéndose maldición por nosotros, colgado de un madero. La bendición que hoy se nos invita a escoger ya fue comprada por el que escogió cargar nuestra maldición. Escoger la vida es, al final, escogerlo a Él.

Reflexión y oración

Cada «hoy» es una bifurcación, y la bendición que escogemos ya fue comprada por Aquel que cargó en la cruz la maldición que era nuestra.

Padre, gracias porque no nos obligas, sino que pones la vida delante y nos llamas a escogerla. Perdónanos las veces que decimos amarte mientras vivimos como queremos. Danos una obediencia que nazca del amor y que marque a los que vienen detrás de nosotros. Y gracias, sobre todo, porque Cristo cargó nuestra maldición para que la bendición llegara hasta nosotros. Hoy te escogemos a Ti. En el nombre de Cristo, amén.

Lecturas del plan

Deuteronomio 11, Salmos 95-96, Isaías 39, Apocalipsis 9

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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