Creados para extender su gloria

«Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del jardín podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”.» (Génesis 2:16-17, NBLA)

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Ayer contemplamos a Dios trayendo orden del caos y belleza de la oscuridad. Hoy el relato hace un acercamiento al centro de toda esa obra: el ser humano. Si Génesis 1 nos mostró el qué de la creación, Génesis 2 nos revela el para qué. Y lo que descubrimos aquí es fundamental para entender todo lo que viene después en la Biblia: Dios creó al hombre con una misión específica, le dio todo lo que necesitaba para cumplirla, y esperaba de él una sola cosa: obediencia voluntaria.

Algunos leen este capítulo pensando que es otra versión del relato de la creación. Pero Génesis no es una cronología científica; es una narrativa teológica. Moisés se detiene aquí para que entendamos algo crucial antes de seguir adelante.

Entendiendo el pasaje

Dios le dio al hombre dos mandatos que enmarcan todo lo que somos y hacemos. El primero: multiplicarse, llenar la tierra. El segundo: fructificar, sojuzgar, administrar lo creado. Estos no son mandatos aislados; son la manera en que el ser humano extendería la gloria de Dios por toda la tierra. Cada hijo que naciera, cada campo que se cultivara, cada rincón de la creación que se desarrollara, sería una extensión del reflejo de Dios en el mundo. Esa era la misión. Todo lo que hacemos como seres humanos cabe dentro de ese marco: familia, trabajo, creatividad, servicio. Todo tiene que ver con la gloria de Dios.

Pero hay algo más que necesitamos notar. Mira lo que Dios dice en el versículo 16: «De todo árbol del jardín podrás comer». Esa es la primera parte del mandato, y solemos pasarla por alto. Dios le había dado al hombre una abundancia extraordinaria. Todo el jardín a su disposición. Miles de árboles, frutos de todo tipo, provisión sin límite. Y en medio de toda esa generosidad, una sola restricción: el árbol del conocimiento del bien y del mal. Una sola cosa que Dios se reservó para sí mismo.

Tres verdades bíblicas

1. Fuimos creados para extender la gloria de Dios — Los mandatos de multiplicar y fructificar no son sugerencias; son el propósito central de nuestra existencia. Cuando formas una familia, cuando trabajas con excelencia, cuando cuidas lo que se te ha confiado, estás cumpliendo aquello para lo cual fuiste diseñado. Tu vida no se trata de ti. Se trata de él y de reflejar su imagen en todo lo que haces.

2. Dios esperaba obediencia voluntaria, no forzada — El hombre tenía todo a su disposición. No le faltaba nada. En ese contexto de abundancia total, Dios esperaba que eligiera obedecerle libremente. La obediencia que Dios busca no es la del esclavo que no tiene opción, sino la del hijo que confía en su Padre aunque no entienda todas sus razones.

3. La desobediencia nace cuando dejamos de ver el regalo — Aquí está la raíz de todo pecado. El hombre tenía miles de árboles disponibles, pero la serpiente lo hará enfocarse en el único que estaba prohibido. La desobediencia comienza cuando dejamos de agradecer lo que Dios nos ha dado y empezamos a obsesionarnos con lo que nos ha restringido. Cuando pensamos que se trata de nosotros y no de él. Cuando la abundancia del «de todo árbol podrás comer» ya no nos parece suficiente.

Reflexión y oración

Si no entendemos Génesis 2, no entenderemos por qué las consecuencias del pecado fueron tan devastadoras. El hombre no fue creado para vivir para sí mismo; fue creado para la gloria de Dios. Y tenía todo lo necesario para cumplir esa misión. Mañana veremos cómo todo esto se derrumba cuando el enfoque se desvía del Creador a la criatura, del regalo a la restricción, de la gratitud a la queja.

Señor, perdónanos por las veces que hemos dejado de ver tu abundante provisión para quejarnos por lo que nos has restringido. Ayúdanos a vivir para tu gloria, no para la nuestra. Que todo lo que hagamos, en la familia, en el trabajo, en cada área de la vida, sea un reflejo de tu imagen. Amén.

Lecturas del plan

Génesis 2, Mateo 2, Esdras 2, Hechos 2

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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