Cuarenta y dos campamentos para no olvidar

«Y Moisés anotó los puntos de partida según sus jornadas, por el mandamiento del Señor, y estas son sus jornadas, conforme a sus puntos de partida» (Números 33:2, NBLA)

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Si abres Números 33 sin contexto, lo primero que ves es una lista. Cuarenta y dos nombres extraños, lugares de los que no oíste hablar nunca, repetidos con la fórmula «partieron de… acamparon en…». Es fácil saltarse el capítulo y seguir con lo siguiente. Pero hay una nota pequeña en el versículo 2 que cambia todo. Esta lista no la escribió Moisés porque le sobrara tiempo. La escribió por mandato del Señor. Dios mismo le pidió que dejara registrado, paso por paso, cuarenta años de camino. Y eso, antes de cruzar el Jordán. Hoy entendemos por qué.

Entendiendo el pasaje

El capítulo abre con el resumen de toda la peregrinación, desde Ramsés en Egipto hasta las llanuras de Moab, frente a Jericó. Cuarenta y dos campamentos en total. Algunos los conocemos por las narraciones anteriores, Sinaí, Cades, Hor, Sitim. Otros aparecen solo aquí y nunca podremos ubicarlos en el mapa con certeza. Pero ese no es el punto. El punto es que Dios mandó conservar la lista entera, completa, con todo lo que pasó en el camino.

Un comentarista nota algo importante. La forma en que está organizada esta lista se parece a la que usaban los asirios para anotar las jornadas de su ejército en campaña. Es decir, el texto no presenta al pueblo como un grupo perdido vagando por el desierto, lo presenta como un ejército triunfante marchando bajo el mando de Jehová, su Rey y su General. Y la lista cierra justo en el lugar donde están ahora, a punto de cruzar el río. La memoria del pasado se convierte en combustible para la batalla que viene.

Tres verdades bíblicas

1. Dios manda recordar el camino antes de cruzar el río

Mira el momento en que esto sucede. El pueblo está ya en las llanuras de Moab, mirando hacia Canaán al otro lado del Jordán. Cualquiera pensaría que lo último que necesita es ponerse a hacer memoria. Pero justo ahí, antes del cruce, Dios manda mirar atrás. Cuarenta y dos campamentos. Cuarenta años. Y todo por orden expresa. La memoria es un mandato dentro de la vida de fe, no algo opcional. El que olvida cómo lo trajo Dios hasta aquí, tampoco sabrá cómo confiarle el camino que viene. Antes de cruzar tu próximo Jordán, siéntate a repasar lo que Dios ya hizo en los últimos campamentos de tu vida.

2. En la lista hay tanto victorias como caídas, y Dios pidió guardarlo todo

Esta lista no es un álbum editado. Aparece Sinaí, donde recibieron la Ley, y aparece Cades, donde se rebelaron y perdieron cuarenta años. Aparece el monte Hor, donde murió Aarón en obediencia, y aparece Sitim, donde el pueblo cayó en Baal-peor. Dios no le pidió a Moisés que conservara solo lo bonito, le pidió que conservara la verdad completa del viaje. Y eso enseña algo importante para tu testimonio. La memoria honesta de tu propia vida con Dios incluye lo que celebras y también lo que te avergüenza. No edites tu historia, porque la gracia se ve mejor sobre el fondo completo.

3. Mirar el camino recorrido es combustible para el camino que falta

La lista está armada como el diario de campaña de un ejército que marcha en victoria. Y eso es exactamente lo que el pueblo necesita justo ahora. En pocas semanas cruzarán el Jordán, enfrentarán a Jericó, comenzarán la conquista. Necesitan saber que el mismo Dios que los trajo cuarenta años va con ellos los próximos cuarenta pasos. La memoria del cuidado pasado es el combustible de la fe presente. Lo que Dios hizo ayer se convierte en la prueba de lo que puede hacer mañana, mucho más que nostalgia.

Reflexión y oración

Tu vida también ha sido cuarenta y dos campamentos, unos de victoria y otros de vergüenza, pero todos atravesados por la misma fidelidad de Dios. Y en el centro de tu lista hay una cruz, ese campamento donde Cristo se detuvo por ti. Si Él te trajo hasta aquí pasando por ahí, no te va a soltar ahora. Antes de cruzar tu próximo Jordán, siéntate a contar tus campamentos, el Dios que te sacó del primero es el mismo que te llevará al último.

Padre nuestro, gracias porque nada del camino se ha quedado fuera de tu mirada, ni siquiera los campamentos que preferiríamos olvidar. Gracias porque tú nos mandas recordar, porque la memoria de tu fidelidad es el combustible para confiar en ti mañana. Levántanos del costado nostálgico de la fe y ponnos del costado agradecido, donde mirar atrás se vuelve fuerza para cruzar adelante. Y sobre todo, gracias por la cruz, el campamento donde Cristo se detuvo por nosotros para que ningún campamento nuestro fuera el último. En su nombre, amén.

Lecturas del plan

Números 33, Salmos 78:1-37, Isaías 25, 1 Juan 3

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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