Devocional para el 12 de diciembre

«¿Es acaso tiempo de que ustedes habiten en sus casas artesonadas mientras esta casa está desolada? Ahora pues, así dice el SEÑOR de los ejércitos: “Consideren bien sus caminos”.» (Hageo 1:4-5, NBLA)

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Cuando las prioridades se invierten

Trabajas, ahorras, planificas, te esfuerzas, pero parece que el dinero se escapa entre tus dedos, pareciera que hubiera un agujero en la bolsa ¿te ha pasado? ¿Te está pasando?. Esto es exactamente lo que le estaba pasando al pueblo de Dios en el año 520 a.C., unos 18 años después de regresar del exilio babilónico. Habían regresado con grandes esperanzas de reconstruir el templo y restaurar la gloria de Jerusalén, pero la realidad era muy diferente. El trabajo del templo estaba detenido, la obra de Dios descuidada, y el pueblo estaba desanimado, apático y enfocado solo en sus propias vidas.

Entendiendo el pasaje

Para entender a Hageo necesitamos ver el panorama completo. Durante siglos, los profetas habían advertido que Dios enviaría a Babilonia para sacar a Israel de su tierra por su idolatría e injusticia. Eso sucedió en el 587 a.C. cuando Jerusalén fue destruida y el templo demolido. Pero en el 539 a.C., Babilonia cayó ante Persia y el rey Ciro permitió a los israelitas regresar. Un gran grupo de exiliados volvió con el sumo sacerdote Josué y Zorobabel, heredero del linaje de David. Todos tenían enormes expectativas de un futuro glorioso.

Es aquí donde Hageo aparece en escena como un profeta que los exhorta 18 años después del regreso porque las cosas no habían salido como esperaban. El pueblo decía «todavía no es tiempo de reconstruir el templo», pero Hageo les pregunta. «¿Sí es tiempo de vivir en sus propias casas lujosas y artesonadas mientras la casa de Dios está en ruinas?». El pueblo estaba muy ocupado construyendo sus casas bonitas, invirtiendo en su comodidad personal, mientras el templo, la casa de Dios, permanecía desolado. Sus prioridades estaban completamente invertidas. Así que les hace un llamado al arrepentimiento, les dice, «Consideren bien sus caminos». Reflexionen sobre lo que están haciendo. Miren las consecuencias de poner sus propios intereses antes que los de Dios.

Tres verdades bíblicas

1. Nuestras prioridades revelan a quién realmente adoramos – El pueblo decía que amaba a Dios, que querían reconstruir el templo, pero sus acciones contaban otra historia. Gastaban recursos, tiempo y energía en embellecer sus propias casas mientras la casa de Dios estaba en ruinas. Esto no era solo un problema de administración de tiempo, era un problema de adoración. ¿Y tú? Mira tu calendario, tus gastos, tu energía. ¿Dónde inviertes la mayor parte de tu tiempo y dinero? Si examinas tus prioridades reales, no las que dices tener sino las que vives día a día, ¿qué descubrirías? Es fácil decir que Dios es primero cuando lo que realmente gobierna tu vida es la comodidad, la seguridad financiera o el entretenimiento.

2. Dios llama nuestra atención reteniendo la bendición cuando lo ignoramos – Hageo les muestra algo crucial. Han estado trabajando duro, sembrando, buscando comida, pero siempre hay sequía, hambruna y escasez. Esto no es coincidencia. Dios está tratando de llamar su atención reteniendo la bendición, tal como prometió en el pacto que haría si le eran infieles. Siembran mucho pero cosechan poco. Comen pero no se sacian. Beben pero no quedan satisfechos. Se visten pero no se calientan. El que trabaja por salario lo echa en saco roto. ¿Has sentido alguna vez que trabajas y trabajas pero nada prospera? Puede que Dios esté intentando decirte algo. Cuando nuestras prioridades están invertidas, cuando ponemos nuestros intereses antes que los de Dios, él permite que experimentemos la futilidad de construir sin su bendición.

3. El verdadero templo que necesitamos reconstruir está en nuestros corazones – Ahora bien, aquí está la conexión más profunda. Hageo estaba llamando al pueblo a reconstruir el templo físico en Jerusalén, pero hay algo mucho más grande en juego. Jesús dijo «destruyan este templo y en tres días lo levantaré», hablando del templo de su cuerpo. Pablo nos dice que nosotros somos templo del Espíritu Santo. El verdadero problema no era solo un edificio en ruinas, era un pueblo con el corazón dividido. Podían reconstruir el templo de piedra, pero si sus corazones estaban fríos hacia Dios, todo seguiría vacío. Del mismo modo, nosotros podemos tener toda la apariencia religiosa externa, ir a la iglesia, leer la Biblia, pero si nuestro corazón está enfocado en nuestros propios intereses y comodidades, somos como ese pueblo con casas artesonadas pero con el templo en ruinas.

Reflexión y oración

Hoy Dios te hace la misma pregunta que le hizo al pueblo. «Consideren bien sus caminos». Detente y reflexiona. ¿Están tus prioridades donde deben estar? ¿Has invertido más en tu comodidad que en el Reino de Dios? ¿Sientes esa sequía espiritual donde trabajas mucho pero nada satisface? Puede que Dios esté llamando tu atención. Mañana veremos qué sucedió cuando el pueblo respondió a este llamado, pero hoy la pregunta es para ti. ¿Qué vas a hacer con lo que acabas de escuchar?

Señor de los ejércitos, perdónanos por las veces que hemos invertido más en nuestra comodidad que en tu Reino. Reconocemos que nuestras prioridades muchas veces revelan que te hemos puesto en segundo lugar. Ayúdanos a considerar bien nuestros caminos. Muéstranos dónde hemos construido casas artesonadas mientras tu casa permanece desolada en nuestros corazones. Que tu Espíritu reconstruya lo que está en ruinas. En el nombre de Jesús, amén.

Lecturas del plan

2 Crónicas 13, Apocalipsis 3, Hageo 1, Juan 2

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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