Fe que persevera en la adversidad
Hemos recorrido esta carta viendo que la fe genuina se demuestra en acciones concretas: gozo en las pruebas, misericordia hacia los pobres, control de la lengua y humildad ante Dios. Llegamos ahora al capítulo final donde se resume cómo nuestra fe debe hacerse evidente cuando enfrentamos adversidad. La vida es dura. Habrá injusticia, enfermedad, calamidad y pérdida. La fe verdadera no se desmorona bajo presión. Persevera con paciencia, esperando el día en que el Señor ponga todas las cosas en su lugar.
Entendiendo el pasaje
El capítulo comienza con una advertencia severa para los ricos que han oprimido a los pobres. Sus riquezas se han podrido, sus ropas están comidas por la polilla, su oro y plata están corroídos. Ese óxido testificará contra ellos. Han acumulado tesoros en estos últimos días, pero viene el juicio. Han condenado y dado muerte al justo sin que él les hiciera resistencia. La injusticia no quedará sin castigo.
Pero luego viene el contraste. Los pobres que han sido oprimidos no deben responder con venganza sino con paciencia. Deben esperar la venida del Señor como el labrador espera el fruto de la tierra, siendo paciente hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía. Deben fortalecer sus corazones porque la venida del Señor está cerca.
La carta advierte contra la murmuración y la queja unos contra otros. No se quejen para que no sean juzgados. El Juez está a las puertas. También advierte contra el uso liviano de las palabras, cayendo en juramentos y promesas pecaminosas. Que su sí sea sí y su no sea no, para que no caigan bajo juicio. La paciencia genuina se demuestra en cómo hablan unos de otros cuando la presión aumenta.
Luego Jacobo da una instrucción sobre cómo responder cuando la calamidad llega en forma de enfermedad. ¿Está alguno entre ustedes afligido? Que ore. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará.
Finalmente, la carta cierra con una última forma de adversidad: cuando alguien se aparta de la fe. Si alguno de ustedes se extravía de la verdad y alguno lo hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte y cubrirá multitud de pecados. Esto seguramente ya estaba sucediendo en las comunidades a las que se escribe. La respuesta no es abandonar al que se desvía sino buscarlo y hacer que vuelva a la fe.
Tres verdades bíblicas
1. Ante la injusticia, responde con paciencia confiando en el Señor. Los ricos oprimen a los pobres. La tentación es tomar venganza o amargarse en resentimiento. Pero la instrucción es clara: sean pacientes hasta la venida del Señor. El labrador no puede apurar la cosecha. Espera la lluvia temprana y la tardía. Del mismo modo, debes esperar el día en que el Señor ponga todas las cosas en su lugar. Los que oprimen recibirán su pago. El Juez está a las puertas. Tu trabajo es fortalecer tu corazón, perseverar como los profetas del pasado y confiar en que el Señor es compasivo y misericordioso. No te quejes unos contra otros. No uses tus palabras de manera liviana. Mantén tu integridad mientras esperas.
2. Ante la enfermedad, responde con oración en comunidad. Cuando la calamidad viene en forma de enfermedad, no la enfrentes solo. Llama a la comunidad. Que los ancianos oren por ti. Confiesen sus pecados unos a otros. Oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. Elías era un hombre como tú, con las mismas pasiones y debilidades. Pero oró fervientemente y Dios respondió. La fe genuina se expresa en oración persistente, confiando en que el Señor es compasivo. También se goza en los momentos de bendición, cantando alabanzas cuando hay alegría. La vida tiene momentos de aflicción y momentos de gozo. Ambos te llevan a Dios.
3. Ante el extravío de un hermano, responde con restauración. La calamidad también puede ser que alguien se aparte de la fe. La respuesta no es el juicio ni el abandono. Es la búsqueda amorosa. Si alguno se extravía de la verdad, házlo volver. El que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte y cubrirá multitud de pecados. La comunidad debe ser un lugar de restauración, no de condenación. Esto requiere humildad, paciencia y amor genuino. Requiere que te preocupes más por el alma de tu hermano que por tu propia reputación. La fe verdadera se demuestra en cómo cuidas a los que se están desviando.
Reflexión y oración
Esta carta comenzó hablando de pruebas y termina hablando de paciencia. El hilo conductor es claro: Dios usa la adversidad para hacerte completo, sin que te falte cosa alguna. La fe genuina no se desmorona bajo presión. Persevera con paciencia, esperando el día en que el Señor venga. Mientras tanto, ora fervientemente. Restaura a los que se desvían. Sé paciente con la injusticia sabiendo que el Juez está a las puertas. Controla tu lengua incluso bajo presión. Esta es la fe que se demuestra en obras.
Padre, gracias por esta carta que nos ha confrontado y animado. Reconocemos que la adversidad es inevitable. Vendrá injusticia, enfermedad, pérdida y desviación. Danos la fe para perseverar con paciencia, confiando en que Tú eres compasivo y misericordioso. Ayúdanos a responder a cada forma de adversidad con oración, con comunidad y con esperanza. Que nuestra fe se demuestre en acciones concretas hasta el día de Tu venida. En el nombre de Jesús, amén.