Devocional para el 24 de diciembre

«No se turbe su corazón; crean en Dios, crean también en Mí. En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes.» (Juan 14:1-2, NBLA)

Compartir:

Las últimas palabras antes de la cruz

Estamos en el punto en el que el Señor acaba de lavar los pies de sus discípulos y de anunciar que uno de ellos lo traicionará. Judas ya salió a la noche para entregarlo. Pedro ha jurado morir con él, pero Jesús le ha dicho que antes del amanecer lo negará tres veces. Los discípulos están confundidos, angustiados, asustados. Y es en este momento que comienza el discurso más íntimo y profundo registrado en los evangelios: el Discurso del Aposento Alto. Estas son sus últimas palabras antes de ir a la cruz. Y cuando alguien habla sabiendo que va a morir, cada palabra tiene un peso eterno.

Entendiendo el pasaje

Este discurso, que abarca desde Juan 14 hasta Juan 17, es único en los evangelios. No hay parábolas aquí, no hay multitudes, no hay confrontaciones con fariseos. Es Jesús a solas con sus discípulos más cercanos, preparándolos para lo que viene. Les habla sabiendo lo que enfrentarán: su muerte, su resurrección, su ascensión, la venida del Espíritu Santo, la persecución que sufrirán, la misión que tendrán.

El capítulo 14 abre con palabras que han consolado a millones a través de los siglos: «No se turbe su corazón». Los discípulos tienen toda razón para estar turbados. Su Maestro habla de irse, de ser traicionado, de que ellos lo abandonarán. Pero Jesús les da razones concretas para no temer. Les promete que va a preparar lugar para ellos en la casa del Padre. Les revela que él es el camino, la verdad y la vida, y que nadie viene al Padre sino por él. Les promete que el que lo ha visto a él ha visto al Padre. Les asegura que hará todo lo que pidan en su nombre. Les anuncia que enviará al Consolador, el Espíritu Santo, para estar con ellos para siempre. Les promete su paz, una paz diferente a la que el mundo da.

Tres verdades bíblicas

1. Las últimas palabras de Cristo revelan lo que más importa – Jesús sabe que le quedan horas. ¿De qué habla? De la casa del Padre, del camino hacia Dios, del Espíritu Santo, del amor mutuo, de permanecer en él, de la paz verdadera. No habla de estrategias para el éxito, de cómo construir un movimiento religioso, de cómo ganar influencia política. Habla de relación con Dios, de vida espiritual, de amor genuino, de la presencia de Dios que estaría con ellos. Esto nos muestra qué es lo que realmente importa. Cuando todo lo demás se reduce, cuando la muerte está cerca, lo que queda es Dios, el amor y la eternidad. ¿En qué inviertes tu vida? ¿En lo que Cristo valoró en sus últimas horas o en lo temporal?

2. Cristo anticipa nuestra angustia y provee consuelo antes de que lo necesitemos – Los discípulos todavía no han experimentado la crucifixión. Todavía no han sentido el terror de verlo morir. Todavía no han enfrentado la desesperación de creer que todo terminó. Pero Jesús sabe lo que viene y les habla antes. «No se turbe su corazón» no es solo para ese momento, es para las horas de oscuridad que vendrán después. Del mismo modo, estas palabras son para nosotros. Jesús conoce las angustias que enfrentarás. Sabe las pruebas que vendrán. Y te habla ahora, antes de que lleguen, para que tengas consuelo preparado. Estás leyendo esto hoy, pero estas palabras te sostendrán mañana cuando vengan las tormentas.

3. La promesa del Espíritu Santo garantiza que nunca estaremos solos – Jesús les dice que no los dejará huérfanos, que enviará al Consolador para estar con ellos para siempre. El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, les recordará todo lo que Jesús les dijo, dará testimonio de él. Esta es la diferencia entre los discípulos del Antiguo Testamento y nosotros. Ellos tenían a Jesús físicamente por tres años. Nosotros tenemos al Espíritu Santo permanentemente. Cristo se fue al Padre, pero el Espíritu vino a nosotros. No estamos solos. No dependemos de nuestra propia fuerza. El mismo Dios habita en nosotros por su Espíritu. Esto cambia todo.

Reflexión y oración

Jesús habla estas palabras la noche antes de morir. En horas enfrentará la agonía de Getsemaní, la traición de Judas, la negación de Pedro, los golpes, los azotes, la cruz. Pero antes de todo eso, se asegura de que sus discípulos sepan que no estarán solos, que hay un lugar preparado para ellos, que el Espíritu vendrá, que su paz permanecerá. Estas palabras no fueron solo para once hombres asustados en un aposento alto hace dos mil años. Son para ti hoy. No se turbe tu corazón. Cree en Dios, cree también en Cristo. Él ha preparado lugar para ti.

Padre, gracias por las palabras que Jesús habló antes de ir a la cruz. Ayúdanos a no turbarnos, a creer en ti, a confiar en que has preparado lugar para nosotros. Gracias por el Espíritu Santo que mora en nosotros para que nunca estemos solos. Danos tu paz, la paz que el mundo no puede dar ni quitar. En el nombre de Jesús, amén.

Lecturas del plan

2 Crónicas 29, Apocalipsis 15, Zacarías 11, Juan 14

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

Escúchanos en

Disponible en todas las plataformas

WhatsApp

Canal diario

YouTube

Video devocional

Spotify

Podcast de audio