Devocional para el 28 de noviembre

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Lectura:

«Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo, echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes» (1 Pedro 5:6-7, NBLA)

El descanso que viene de la humildad

Pedro no está escribiendo desde un salón cómodo a personas que viven vidas tranquilas. Está escribiendo a cristianos dispersos por todo el Asia Menor que enfrentan persecución real. Muchos han perdido sus empleos, sus hogares y sus relaciones familiares por causa de Cristo. Están bajo una presión constante y la ansiedad es una compañera diaria. En ese contexto, Pedro les dice algo sorprendente: humíllense y echen toda su ansiedad sobre Dios porque Él tiene cuidado de ustedes.

Entendiendo el pasaje

La primera carta de Pedro fue escrita a cristianos que vivían como extranjeros en una cultura hostil. Enfrentaban burlas, discriminación y en algunos casos violencia física por su fe. La ansiedad que experimentaban no era el resultado de problemas triviales sino de amenazas reales a su bienestar y supervivencia. Pedro conocía bien esta realidad porque él mismo había experimentado persecución y sabía lo que significaba vivir bajo presión constante.

Cuando les dice que se humillen bajo la poderosa mano de Dios, no les está pidiendo que se finjan fuertes o que nieguen sus miedos. Les está llamando a reconocer algo fundamental: ellos no tienen el control de su situación, pero Dios sí. Humillarse es admitir nuestros límites y confiar en que Dios es más grande que nuestras circunstancias. Después de esto le da una instrucción práctica de echar toda ansiedad sobre Él, no porque Dios no sepa que estamos ansiosos sino porque el acto de entregar nuestras cargas a Dios es en sí mismo un ejercicio de fe. el texto termina con la razón por la cual podemos hacer esto y es porque Dios tiene cuidado de nosotros.

Tres verdades bíblicas

1. No estamos exentos de estar ansiosos, es la realidad de un mundo caído – El pasaje no dice «no se preocupen» como si la ansiedad fuera algo que podemos simplemente eliminar con pensamientos positivos. Reconoce que sus lectores tienen ansiedades y miedos reales porque viven en un mundo caído lleno de amenazas genuinas. La ansiedad es parte de la experiencia humana después de la caída. Puedes ser un cristiano fiel y aun así sentir ansiedad por tu salud, tus finanzas, tus relaciones o tu futuro. Eso no te hace menos espiritual ni significa que tu fe sea débil. Lo que importa no es si tienes ansiedad sino qué haces con ella cuando aparece.

2. La ansiedad viene muchas veces por querer resolver las cosas nosotros – Pedro conecta la humildad con el manejo de la ansiedad porque entiende que gran parte de nuestra ansiedad surge de querer controlar lo que está fuera de nuestro control. Queremos resolver nuestros problemas con nuestras fuerzas y cuando nos damos cuenta de que no podemos, la ansiedad se intensifica, nos da miedo el futuro. Humillarse es admitir que hay situaciones que sobrepasan nuestra capacidad y que necesitamos que Dios intervenga. Cuando intentas cargar todo tú solo, cuando insistes en encontrar las soluciones por tu cuenta, cuando te resistes a soltar el control, la ansiedad se vuelve insoportable porque estás tratando de hacer el trabajo de Dios.

3. Cuando nos humillamos y ponemos todo en manos del Señor, descansamos – Hay una conexión directa entre humillarse y echar la ansiedad sobre Dios. No puedes hacer lo segundo sin hacer lo primero. Cuando te humillas bajo la poderosa mano de Dios, estás reconociendo que Él tiene más poder que tus circunstancias y más sabiduría que tus planes. Y cuando echas tu ansiedad sobre Él, estás actuando en fe sobre esa convicción. El resultado es descanso, no porque tus circunstancias cambien inmediatamente sino porque ya no estás cargando solo el peso. Dios tiene cuidado de ti. Él está atento a tu situación. Conoce cada detalle de tu lucha. Y tiene el poder para sostenerte a través de ella.

Reflexión y oración

Hoy, sea cual sea la ansiedad que estés cargando, tienes una invitación a humillarte bajo la mano de Dios y echar esa carga sobre Él. No tienes que fingir que no estás ansioso ni intentar resolver todo por tu cuenta. Puedes admitir que estás sobrepasado y que necesitas que Dios tome el control. Eso no es debilidad, es fe en acción.

Padre celestial, reconocemos que vivimos en un mundo caído y que la ansiedad es parte de nuestra realidad diaria. Confesamos que muchas veces queremos resolver todo por nuestra cuenta en lugar de confiar en ti. Ayúdanos a humillarnos bajo tu poderosa mano y a echar toda nuestra ansiedad sobre ti. Gracias porque tienes cuidado de nosotros y porque tu poder es mayor que cualquier circunstancia que enfrentemos. Enséñanos a descansar en ti. En el nombre de Jesús, amén.

*Lecturas del plan para hoy:

1 Crónicas 24-25, 1 Pedro 5, Miqueas 3, Lucas 12

*Este devocional está basado en el plan de lecturas de Robert Murray M'Cheyne

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Jacobis Aldana, pastor Iglesia Bíblica Soberana Gracia

Sobre el autor de este devocional diario

Este devocional es escrito y narrado por el pastor Jacobis Aldana. Es licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (Mints) y cursa una Maestría en Divinidades en Midwestern Baptist Theological Seminary; ha servido en el ministerio pastoral desde 2011, está casado con Keila Lara y es padre de Santiago y Jacobo.