Todo lo que necesitas
Hoy 31 de octubre, en el mundo evangélico se celebra el día de la Reforma protestante, en conmemoración al día en que Martín Lutero puso las 95 tesis en la catedral del Castillo de Wittenberg, Alemania en 1517 como protesta por el abuso del papado en con la venta de indulgencias ente otros males; pero si tuviéramos que resumir el principal espíritu de de la reforma protestante, diríamos que su fin era hacer que el pueblo De Dios volviera a las Escrituras. De hecho, una de las máximas que resume el inicio de todo ese despertar es “Sola Escritura”, la idea de que la Palabra De Dios es la única regla de fe y práctica para el creyente y Si hay un texto que celebra la suficiencia de las Escrituras, es este que hemos leído hoy. Todo lo necesario para la vida y la piedad lo tenemos en la Escritura. Y sí, no estoy exagerando. Todo lo necesario para la vida y la piedad está en la Palabra de Dios, y debemos creer eso.
Entendiendo el pasaje
Pablo está llegando al final de su segunda carta a Timoteo. Ha hablado sobre los últimos días, sobre los falsos maestros, sobre la persecución que vendrá. En medio de toda esa advertencia, le deja saber a Timoteo algo que no podía permitirse pasar por alto y es: tienes las Escrituras. Y jjo a esto, Cuando Pablo le escribe esto a Timoteo, el Nuevo Testamento aún no estaba compilado. Se refería a las Escrituras del Antiguo Testamento. Esto es crucial por si acaso pensamos que solo las partes amables y comprensibles o con una gran carga teológica son las útiles. Pablo está diciendo que esos libros del Antiguo Testamento que a veces nos cuesta leer, esas genealogías, esas leyes ceremoniales, esos profetas difíciles de entender, son inspirados por Dios y útiles.
El término griego para «inspirada por Dios» da la idea de «respirada por Dios» o exhalada, soplada por Dios. Las Escrituras no son simplemente el producto de hombres santos que escribieron sobre Dios. Son el soplo de su aliento. Dios exhaló su Palabra. Por eso Pablo puede decir que es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia. Cada una de estas funciones trabaja en conjunto para formar al pueblo de Dios. La enseñanza te muestra la verdad. La reprensión te señala cuando te has desviado. La corrección te pone de regreso en el camino correcto. Y la instrucción en justicia te entrena para vivir de manera que honre a Dios.
Y el objetivo de todo esto no es otro sino que el hombre de Dios sea «perfecto» o completo, «equipado para toda buena obra». La Biblia no es para entretenimiento teológico, aunque por cierto e sla fuente principal de toda teología. Es para equiparte. Es para hacerte apto para el servicio.
Tres verdades bíblicas
- La Biblia es suficiente para todo lo que necesitas en la vida y la piedad – Puede ser que estés pensando que la Biblia no te dice qué debes comprar o vender, o cómo cambiar la bombilla que no funciona. Tienes razón, la Biblia no es un manual estricto en ese sentido. Pero sí te dirá cómo administrar el dinero que Dios te ha dado. Te enseñará cómo glorificar a Dios con lo que Él provee. Te mostrará cómo disfrutar de sus bendiciones sin convertirlas en ídolos. Y sí, incluso te enseñará cómo cambiar una bombilla con la actitud correcta, una de servicio y paciencia de ser necesario. La Biblia es útil para todo porque es la Palabra de Dios. Cuando dices que necesitas algo más que la Biblia para vivir bien, estás cuestionando lo que ella misma afirma de sí que toda Escritura es útil para equiparte completamente.
- Toda la Escritura es útil, no solo las partes que te gustan – Es fácil quedarte con los versículos que te inspiran y saltar las partes difíciles. Los Salmos te encantan, pero evitas Levítico. Te gusta leer sobre el amor de Dios, pero pasas por alto los juicios. Aquí está el problema con eso, el texto dice «toda Escritura». Cuando se escribió esto, se refería principalmente al Antiguo Testamento, esos libros que muchos cristianos apenas tocan. Las genealogías que te parecen aburridas, las leyes ceremoniales que consideras irrelevantes, los profetas que a veces te suenan tan aburridos. Dios respiró sobre todo eso. Todo es útil. Todo te enseña algo sobre quién es Dios, cómo trata con su pueblo, y cómo debes vivir. Si solo lees las partes que te resultan fáciles o agradables, estás limitando lo que Dios quiere hacer en tu vida a través de su Palabra.
- La Biblia es útil porque te conduce a Cristo – Esta es la razón fundamental por la que las Escrituras son suficientes. No es solo que contienen buenos principios o sabiduría práctica. Es que toda la Biblia apunta a Cristo. El Antiguo Testamento prepara su venida. Los Evangelios narran su vida, muerte y resurrección. Las epístolas explican lo que significa vivir en Él. El Apocalipsis revela su victoria final. Cada parte de la Escritura, de Génesis a Apocalipsis, está diseñada para llevarte a Jesús. Cuando Pablo dice que la Escritura te hace sabio para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús, está diciendo que el propósito último de la Biblia no es hacerte más inteligente teológicamente. Es hacerte conocer a Cristo y vivir para Él. Por eso la Biblia nunca envejece, nunca se vuelve irrelevante. Porque Cristo nunca envejece ni se vuelve irrelevante.
Reflexión y oración
Hoy estás terminando de leer el Salmo 119, el capítulo más largo de la Biblia, dedicado completamente a celebrar la Palabra de Dios. Y llegas a este versículo que resume todo lo que el salmista ha estado diciendo. La Palabra de Dios es suficiente. Es útil. Es completa. Tienes en tus manos todo lo que necesitas para vivir una vida que honre a Dios. No necesitas más revelación. No necesitas buscar en otro lado. Dios te ha dado su Palabra respirada, inspirada, poderosa. Lo que necesitas es leerla, creerla, obedecerla.
Padre, gracias por darnos tu Palabra. Perdóname por las veces que he buscado respuestas en todos lados menos en las Escrituras. Perdóname por tratar tu Palabra como si fuera insuficiente, como si necesitara algo más. Ayúdame a creer verdaderamente que toda Escritura es útil. Que no solo las partes que me gustan o entiendo, sino toda tu Palabra tiene un propósito en mi vida. Enséñame a valorar tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Y sobre todo, ayúdame a ver a Cristo en cada página. Que tu Palabra me enseñe, me reprenda, me corrija, me instruya. Que me equipe completamente para toda buena obra. En el nombre de Jesús. Amén.
