Adoración en medio de la pérdida
Santiago dice «¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguien afligido? Haga oración». Pero hay algo que a veces olvidamos. También se puede estar afligido y cantar alabanzas. Esto es exactamente lo que encontramos en este conocido pasaje de Habacuc. Una confianza en el Señor que va más allá de lo que él provea o no. Una fe que permanece firme cuando todo alrededor se derrumba.
Entendiendo el pasaje
El libro de Habacuc es un diálogo intenso entre el profeta y Dios. Habacuc había cuestionado por qué Dios permitía tanta injusticia en su pueblo y la respuesta de Dios lo dejó atónito. Dios usaría a los caldeos, una nación aún más malvada, para traer juicio sobre Judá. El profeta clamó de nuevo y Dios respondió con firmeza. El juicio era inevitable. Vendría destrucción, hambre, pérdida total.
Aquí en el capítulo 3 vemos la respuesta del profeta. Después de entender que el juicio vendrá y que no hay escapatoria, Habacuc retrata un cuadro devastador, las higueras sin brotes, las viñas sin fruto, los olivos sin producto, los campos vacíos, los establos sin animales. Es una descripción de pérdida total, de hambruna completa, de colapso económico absoluto. Pero en ese mismo cuadro a blanco y negro da un pincelazo de color intenso «Con todo yo me alegraré en el SEÑOR». Habacuc ha decidido que su gozo no dependerá de sus circunstancias sino de su Dios.
Tres verdades bíblicas
1. La confianza en el Señor no debe depender de si nuestras manos están llenas o vacías – Es fácil confiar en Dios cuando las cosas van bien. Cuando tienes trabajo estable, salud, familia unida y paz en tu vida. Pero la fe de Habacuc es de otro nivel. Él mira hacia un futuro donde no tendrá nada y aun así decide alegrarse en Dios. ¿Y tú? ¿Tu gozo depende de cuánto tienes en la cuenta bancaria? ¿Tu paz se esfuma cuando las cosas no salen como esperabas? La verdadera confianza en Dios se prueba cuando todo lo demás falla. Cuando no tienes nada más a qué aferrarte excepto a él.
2. Dios no tiene que quitar la aflicción para que experimentemos gozo en medio de ella – Noten que Habacuc no espera que no haya problemas para estar gozoso. Dice “con todo yo me alegraré”. La conjunción “con todo” es clave. A pesar de la pérdida, en medio del vacío, mientras la crisis continúa, él decide gozarse en el Señor. Muchos cristianos vivimos esperando que Dios cambie nuestras circunstancias para poder experimentar felicidad. Pero el gozo del creyente no viene de tener una vida cómoda. Viene de conocer a un Dios que es bueno incluso cuando las cosas no salen como esperamos.
3. Podemos gozarnos en la tribulación porque el Señor es nuestra fortaleza – El versículo 19 completa el pensamiento. Habacuc declara: «El SEÑOR Dios es mi fortaleza». Esta palabra “fortaleza” habla de un muro de protección, un refugio seguro. Podrás perder muchas cosas en esta vida. Tu trabajo, tu salud, tus relaciones, tus posesiones. Pero si estás en el Señor, estás seguro, protegido y guardado. Él es tu fortaleza. Y esa seguridad no depende de lo que tengas sino de quién te tiene. Cristo en la cruz perdió todo. Fue despojado, humillado, abandonado. Pero en esa pérdida total ganó nuestra salvación eterna. Cuando confiamos en él, nuestra seguridad no está en lo que poseemos sino en lo que él hizo por nosotros.
Reflexión y oración
Tal vez estás pasando por un tiempo difícil. Quizás has perdido cosas importantes o enfrentas un futuro incierto. La fe de Habacuc te llama a algo más que un optimismo barato. Te llama a gozarte en el Señor cuando todo te dice que deberías estar desesperado. No porque finjas que todo está bien, sino porque sabes que Dios es bueno y que él es tu fortaleza. Hoy puedes decidir que tu gozo no dependerá de tus circunstancias sino de tu Salvador.
Señor, gracias porque eres nuestra fortaleza cuando todo alrededor se derrumba. Ayúdanos a gozarnos en ti incluso cuando perdamos lo que más valoramos. Enséñanos que nuestra seguridad no está en lo que tenemos sino en quien nos tiene. Que nuestro gozo no dependa de manos llenas sino de un corazón anclado en ti. Gracias porque en Cristo encontramos todo lo que necesitamos, incluso cuando lo perdemos todo. En su nombre oramos, amén.
