El pueblo de la simiente

«Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.» (Génesis 5:24, NBLA)

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Ayer vimos cómo la humanidad quedó dividida en dos líneas: la descendencia de Caín, marcada por la violencia y el pecado, y la descendencia de Set, de la cual dice el texto que «los hombres comenzaron a invocar el nombre del Señor». Hoy Génesis 5 se detiene a mostrarnos esa segunda línea con más detalle. El autor quiere que sepamos quiénes son estos hombres que descienden de Set.

A primera vista, este capítulo parece una lista de nombres difíciles de pronunciar y números que no entendemos bien. Pero si lo lees con atención, descubres algo maravilloso y es que en medio de una humanidad que se hundía en maldad, Dios preservó una línea de hombres que caminaban con Él.

Entendiendo el pasaje

Mientras la línea de Caín producía hombres como Lamec, que se jactaba de su violencia y acumulaba esposas como propiedad, la línea de Set producía hombres como Enoc. De él dice el texto algo que no dice de ningún otro en esta genealogía: «Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó». En medio de una generación corrupta, aquí había un hombre que caminaba tan cerca de Dios que un día simplemente ya no estaba, porque Dios lo tomó para sí. No vio muerte. Fue arrebatado.

También aparece Matusalén, a quien Dios concedió la vida más larga registrada en la Biblia. Y al final de la lista encontramos a Noé, de quien el texto dice que «halló gracia ante los ojos del Señor». De él veremos cosas importantes en los próximos días.

Lo que el autor de Génesis quiere mostrarnos es claro: la línea de Set es la que Dios está preservando. Estos son los hombres a través de los cuales la promesa de redención avanzará. Mientras el mundo se llena de maldad, Dios mantiene un remanente fiel.

Tres verdades bíblicas

1. El plan de Dios nunca ha cambiado — Desde el principio, el propósito de Dios fue llenar la tierra de su gloria por medio de seres creados a su imagen que invocaran su nombre. El pecado no alteró ese plan; solo hizo necesaria la redención. Dios no está improvisando. Lo que vemos en Génesis 5 es lo mismo que veremos a lo largo de toda la Biblia: Dios preservando una línea, un pueblo, un remanente a través del cual cumplirá sus propósitos eternos.

2. Dios siempre ha tenido un remanente — Cuando miras el mundo y parece que la maldad domina, recuerda Génesis 5. En medio de la corrupción generalizada, había un Enoc que caminaba con Dios. Siempre ha sido así. Dios nunca se ha quedado sin testigos. Dios le recordó esto a Elías cuando pensó que estaba solo: «Me he reservado siete mil que no han doblado rodilla ante Baal». El Señor conoce a los que son suyos.

3. El remanente de Dios se caracteriza porque invoca su nombre — «Los hombres comenzaron a invocar el nombre del Señor», dice Génesis 4:26 sobre la línea de Set. Esa es la marca distintiva del pueblo de Dios en toda la Escritura. Como escribió Pablo a Timoteo: «El Señor conoce a los que son suyos» y «apártese de iniquidad todo el que invoca el nombre del Señor». Hoy, los que pertenecemos a Cristo venimos de una simiente aún superior a Set. Pedro lo dice así: «Ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable».

Reflexión y oración

Génesis 5 es más que una genealogía. Es la evidencia de que Dios siempre preserva un pueblo para sí mismo. La línea de Set avanzó generación tras generación, a veces con hombres extraordinarios como Enoc, a veces con nombres que apenas conocemos. Pero avanzó. Y esa línea llegó hasta Cristo, y de Cristo hasta nosotros. Hoy tú y yo somos parte de ese remanente, no por descendencia física sino por fe en el Hijo prometido.

Señor, gracias porque tu plan nunca ha fallado. Gracias porque siempre has preservado un pueblo que invoca tu nombre. Gracias porque en Cristo nos has hecho parte de tu linaje escogido, tu nación santa. Ayúdanos a caminar contigo como Enoc, en medio de una generación que te ha olvidado. Que nuestras vidas reflejen que somos tuyos. Amén.

Lecturas del plan

Génesis 5, Mateo 5, Esdras 5, Hechos 5

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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