La incredulidad y sus miedos

«Si el Señor se agrada de nosotros, Él nos llevará a esta tierra y nos la dará; una tierra que mana leche y miel. Solo que no os rebeléis contra el Señor, ni tengáis miedo de la gente de la tierra, pues serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada y el Señor está con nosotros; no les tengáis miedo» (Números 14:8-9, NBLA)

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A juzgar por lo que llevamos visto en este segundo bloque del libro, Números podría llamarse perfectamente «Murmuremos». Aquí aparece otra vez la queja, esta vez con respecto al futuro, contra la promesa segura del Señor sobre la tierra prometida. El pueblo está al borde de Canaán, han salido los doce espías, y lo que debió ser la víspera de la entrada se convierte en la noche de la rebelión. Hoy abrimos uno de los capítulos más densos y dolorosos del Antiguo Testamento.

Entendiendo el pasaje

Números 14 es la consecuencia directa de Números 13. Ayer leíamos cómo Moisés envía doce hombres a explorar la tierra, uno por cada tribu. Vuelven cargando un racimo enorme, junto con granadas y higos. Pero el reporte se divide. Diez describen la tierra como una amenaza imposible, gigantes que devoran a sus habitantes, ciudades amuralladas hasta el cielo, hombres frente a los cuales se sienten como langostas. Caleb y Josué dicen lo contrario, que el Señor está con ellos y la tierra será suya.

En el capítulo 14 estalla todo. El pueblo llora la noche entera, murmura contra Moisés y Aarón, dice unas palabras escalofriantes, mejor sería que hubiéramos muerto en Egipto. Proponen escoger un capitán y volver. Caleb y Josué les suplican que confíen, y la multitud responde levantando piedras para apedrearlos. Aparece la gloria del Señor en el tabernáculo y Dios anuncia su veredicto. Moisés intercede, y Dios perdona al pueblo de la destrucción inmediata. Pero la sentencia queda firme, esa generación no entrará en la tierra, andarán cuarenta años, un año por cada día que duró la exploración.

Tres verdades bíblicas

1. Dos perspectivas frente a la misma realidad: así funciona la duda

Esto es lo que está pasando aquí, doce hombres vieron la misma tierra, caminaron las mismas colinas, midieron la misma estatura de los hombres de Anac. La realidad externa era idéntica. Lo que cambió fue desde dónde miraban. Los diez miraban desde sus fuerzas y desde el miedo, y vieron una sentencia de muerte. Caleb y Josué miraban desde la promesa del Señor, y vieron la mesa que Dios estaba preparando. «Los comeremos como pan», dicen, una expresión casi escandalosa de confianza.

Así funciona la duda. Siempre escoge el escenario más catastrófico, siempre amplifica los retos y siempre encoge a Dios. Y nota algo terrible, todo un pueblo de cientos de miles decidió creer al reporte negativo. La fe puede ser de minoría incluso cuando la promesa es para todos. Es casi seguro que en tu vida tiene retos hoy. Diagnósticos, hijos rebeldes, deudas, futuros que parecen imposibles. La pregunta es desde dónde los estás mirando. Confiar en el Señor significa que Él no fallará a su palabra, aunque el camino no se despeje como esperas verlo. Caleb y Josué tenían los mismos enemigos enfrente, pero más esperanza encima que temor.

2. La incredulidad es rebeldía contra Dios y trae castigo

Llegamos al peso más oscuro del capítulo. Dios pronuncia su veredicto y usa una palabra fuerte, «me han tentado estas diez veces y no han escuchado mi voz». Esa generación no verá la tierra. Sus cuerpos caerán en el desierto, los hijos pagarán las consecuencias del miedo de los padres durante cuarenta años, hasta que el último de los incrédulos haya muerto. Solo Caleb y Josué entrarán, los dos hombres de fe. Aquí vuelve el hilo que cuidamos desde el primer bloque, Dios es fiel a sus promesas y también es fiel a sus amenazas.

La incredulidad no es algo inofensivo. Cuando dudamos de la bondad del Padre, cuando miramos la vida cristiana como demasiado costosa y susurramos en el corazón que mejor estábamos antes de seguir al Señor, eso es rebeldía. Y la rebeldía tiene consecuencias. Hebreos 3 toma este mismo capítulo y nos lo aplica directamente, mira que ninguno de ustedes tenga corazón malo de incredulidad.

3. Hay un Mediador que se interpone entre el pueblo y la ira que merece

Este es un asomo el evangelio en medio del juicio. Cuando Dios anuncia que destruirá al pueblo y levantará de Moisés una nación nueva, Moisés no acepta el ascenso. Intercede. Apela al nombre del Señor entre las naciones, al carácter mismo de Dios, «lento para la ira y grande en misericordia». Y Dios responde «yo los he perdonado conforme a tu palabra».

Necesitamos entender algo bien. Dios mismo levantó al mediador para mostrar, desde lejos, cómo la intercesión de un siervo justo puede aplacar la ira que un pueblo merece. Moisés es figura, sombra. Apunta hacia adelante, hacia uno mayor que él. Cristo es el Mediador perfecto, el que habló por nosotros y además cargó en su propia carne la ira que merecíamos. Por eso Hebreos dice que su sangre habla mejor que la de Abel. La generación incrédula murió en el desierto. La generación que está en Cristo entra a la promesa porque otro Mediador habló por nosotros una palabra mejor.

Reflexión y oración

La fe no cambia las murallas que ves enfrente, cambia la posición desde dónde las miras. Los diez espías miraron desde sus fuerzas y vieron una sentencia de muerte; Caleb y Josué miraron desde la promesa del Señor y vieron la mesa que Dios estaba preparando, ¿y tú? ¿qué estas mirando?

Padre nuestro, gracias porque tu promesa no depende de nuestras fuerzas. Perdónanos cuando miramos la vida desde el miedo. Danos los ojos de Caleb y Josué. Gracias por Cristo, el Mediador perfecto que cargó la ira que merecíamos y nos abrió paso a la tierra que tú prometiste. En su nombre, amén.

Lecturas del plan

Números 14, Salmos 50, Isaías 3-4, Hebreos 11

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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