Cuando la obediencia empeora todo
¿Qué pasa cuando haces lo correcto y todo sale mal? No estoy hablando de una decisión equivocada o de las consecuencias de un error. Estoy hablando de cuando obedeces a Dios, haces exactamente lo que él te pidió, y en lugar de mejorar, la situación empeora. ¿Qué haces con eso?
Entendiendo el pasaje
Por fin el día llegó. Moisés y Aarón se reunieron con los ancianos de Israel, Aarón habló, Moisés hizo las señales que Dios le había dado, y el pueblo entendió que el Señor había oído su clamor. La respuesta fue hermosa: se postraron y adoraron. Muchos de estos hombres tenían el rostro marcado por la aflicción y el dolor, algunos habían sufrido los cuarenta años completos de maltrato, una vida entera entregada al trabajo duro. Casi se puede oír el aleluya de gozo por saber que Dios los había escuchado. Todo estaba saliendo según lo acordado.
Pero luego vino el encuentro con Faraón. «Así dice el Señor: deja ir a mi pueblo», le dijeron. Y la respuesta fue brutal: «¿Quién es el Señor para que yo obedezca?». Faraón no solo se negó, sino que aumentó la carga. Les quitó la paja para hacer ladrillos pero les mantuvo la misma cuota diaria. Más azotes, más aflicción. Y mira lo que pasó con los ancianos: los mismos que se habían postrado y adorado a Dios ahora estaban de pie delante de Faraón llamándose a sí mismos «sus siervos» y pidiéndole misericordia a él en lugar de a Dios. De la alabanza a la queja en cuestión de días. Y Moisés, arrinconado y frustrado, le reclama al Señor: tú eres el culpable, tú me enviaste y no has hecho nada.
Tres verdades bíblicas
- La obediencia a Dios no siempre produce alivio inmediato — Moisés obedeció al pie de la letra y las cosas empeoraron. Esto nos recuerda a José: su obediencia lo llevó primero a la cárcel, no al palacio. Las bendiciones de Dios no siempre vienen en paquetes muy adornados. Dios sabe cómo llevar nuestra fe al horno de las pruebas donde es refinada como el oro. Algunos falsos maestros presentan el cristianismo como un camino de rosas donde todo es bendición y cualquier obstáculo es el diablo o alguna maldición, pero el sufrimiento, el rechazo y la aflicción son medios que Dios usa para afirmar a los que ama. Santiago lo dijo con claridad: «Tengan por sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia». Así que si estás en una situación difícil justo cuando todo venía bien, confía en que Dios no ha perdido el control.
- La prueba revela a quién servimos realmente — Hay un detalle que no quiero pasar por alto. Mientras Moisés y Aarón decían «así dice el Señor», los capataces replicaban «así dice Faraón». Dos reinos enfrentados. Y Faraón tenía un propósito claro al aumentar la carga: «Recárguese el trabajo para que estén ocupados y no presten atención a palabras falsas». Yo no dejo de ver esta lucha hoy. Ha sido la lucha de los siglos por a quién servimos. Muchas veces estamos tan ocupados en los afanes de este mundo que terminamos haciendo evidente para quién trabajamos. Tal vez sea bueno preguntarnos si la manera en que estamos viviendo nos está alejando o acercando a su Palabra y su servicio. No sea que al final aquello de que «somos del Señor» sea solo algo que decimos de labios para fuera los domingos por la mañana, pero de lunes a viernes estamos tratando de construir sin paja los ladrillos para los altares del dios de este mundo.
- Donde nosotros fracasamos, Dios triunfa — El reclamo de Moisés es una de las oraciones más necias de toda la Biblia, y se parece tanto a muchas de las nuestras. Moisés tenía un problema de expectativas y otro de memoria. Dios le había dicho que Faraón se iba a oponer, que él le endurecería el corazón. Eso no debía ser sorpresa. Pero en algún momento Moisés contempló que su plan era mejor que el de Dios. Qué necios nos hace la frustración. Pero esta frustración era necesaria, porque el aparente fracaso de Moisés estaba a punto de abrir la puerta para la intervención directa de Dios. El capítulo 6 arranca así: «Ahora verás lo que haré a Faraón. Porque por la fuerza los dejará ir». La más profunda incertidumbre para el hombre es la más firme certeza para Dios.
Reflexión y oración
Dios no siempre nos da un mapa detallado del camino. Puede que tengamos un punto de inicio y uno de llegada con algunas estaciones en medio, pero no siempre será una carretera amable. Puede que seamos tentados a la queja cuando las cosas que parecían ir bien de repente se descontrolan. Cuando eso suceda, recuerda: esta no es tu historia ni la mía. Es la historia de Dios, y él no fracasa en sus planes.
Señor, perdónanos por las veces que te hemos reclamado como si tú nos debieras explicaciones. Perdónanos por olvidar tus promesas cuando la prueba aprieta. Ayúdanos a confiar en que donde nosotros fracasamos, tú triunfas, y que lo que parece salir de control ante nuestros ojos nunca sale de control ante los tuyos. En el nombre de Jesús, amén.

