Uno por uno

«Cuando entraba Moisés en la tienda de reunión para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines, y Él le hablaba» (Números 7:89, NBLA)

Compartir:

Hoy llegamos al capítulo más largo de todo el Pentateuco. Ochenta y nueve versículos. Y la mayor parte es la repetición casi idéntica de la ofrenda de cada uno de los doce príncipes de Israel. Si lo lees rápido, te parece que el capítulo dice lo mismo doce veces. Pero ahí está el punto. Lo que para el ojo humano parece repetido, para Dios tiene nombre, día y registro propio.

Entendiendo el pasaje

El capítulo abre cuando Moisés acaba de erigir el tabernáculo. Cronológicamente esto pasó antes de los censos del capítulo 1, pero el autor lo coloca aquí para mostrar cómo el pueblo apoya con sus ofrendas la organización que Dios estableció.

Primero llegan los líderes de las tribus con seis carretas y doce bueyes para el transporte del tabernáculo. Las carretas se reparten así. Los hijos de Gersón reciben dos. Los de Merari reciben cuatro. Los de Cohat no reciben ninguna, porque ellos cargan los muebles sagrados sobre los hombros con varas. Cada clan recibe lo que su servicio requiere.

Después está la dedicación del altar. Durante doce días seguidos, un príncipe por día, cada tribu presenta su ofrenda. Todas las ofrendas son idénticas. Un plato de plata, un tazón de plata, un cucharón de oro lleno de incienso, harina con aceite, animales para los sacrificios. Y el texto repite la lista entera doce veces, con el nombre del príncipe y el nombre de la tribu cada vez. Esto es deliberado. Dios quiere que cada tribu sea contada por separado.

Y al final del capítulo, después de la última ofrenda, encontrase una frase clave que carga con todo el peso del capítulo. Moisés entra a la tienda de reunión y oye la voz de Dios que le habla desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines. Dios aceptó las ofrendas. Dios estaba ahí. Dios habló.

Tres verdades bíblicas

  1. Lo que parece repetido, Dios lo cuenta uno por uno. La fidelidad sostenida nunca es invisible para Dios. El servicio anónimo, las ofrendas comunes, las oraciones que repites cada mañana, los días iguales en que sirves al Señor sin que nadie te aplauda. Todo tiene su día delante de él. Lo que tú ves como rutina, Dios lo ve como ofrenda nombrada. No te canses de hacer el bien.
  2. Cada servicio tiene su provisión exacta. Gersón recibió dos carretas, Merari cuatro, Cohat ninguna. La diferencia debe verse como funcional y no jerárquica. Cada uno recibió lo que su tarea requería. Tu servicio puede verse muy distinto al del hermano que está al lado tuyo en la iglesia, y aún así los dos tienen el valor de Dios y la provisión que necesitan. Deja de compararte. Sé fiel en lo que se te ha dado.
  3. Cuando el pueblo da, Dios habla. Después de doce días de ofrendas, Moisés entra al tabernáculo y oye la voz de Dios. Un pueblo que sostiene la adoración con generosidad es un pueblo donde Dios se da a oír. Y este versículo abre el camino al evangelio. Hebreos 1 dice que Dios, que en otro tiempo habló por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo. La voz que Moisés oía desde el propiciatorio se hizo carne en Jesús. Hoy oímos a Dios en Cristo.

Reflexión y oración

Lo que para el mundo es una rutina monótona, para Dios es ofrenda nombrada y registrada con cuidado. No te canses, persevera en adoración diaria porque el Señor la recibe.

Señor, gracias porque ves lo que nadie ve y cuentas lo que nadie cuenta. Gracias porque tu mirada se posa en lo pequeño con la misma atención que en lo grande. Ayúdanos a ser fieles cada día, sin envidiar el servicio del hermano, sin cansarnos de hacer el bien, sabiendo que tú sigues hablando desde el propiciatorio. Y gracias porque nos has hablado plenamente en Cristo, tu Hijo, en quien tenemos acceso al lugar santísimo. En su nombre, amén.

Lecturas del plan

Números 7, Salmos 42-43, Cantares 5, Hebreos 5

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

Escúchanos en

Disponible en todas las plataformas

WhatsApp

Canal diario

YouTube

Video devocional

Spotify

Podcast de audio