El rey que pregunta antes de subir

«Después de esto, David consultó al Señor: “¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?”. Y el Señor le respondió: “Sube”» (2 Samuel 2:1, NBLA).

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Hoy vamos a ver a David dar el primer paso hacia el trono, y lo curioso es el cómo. Lleva años ungido, Saúl mismo le reconoció que reinaría, y ahora el trono está vacío. Cualquiera en su lugar habría empacado esa misma noche. David pregunta. Pregunta si debe subir, y cuando Dios le dice que sí, pregunta a dónde. Fíjate en eso, porque este capítulo entero gira alrededor de la diferencia entre recibir un reino y tomarlo.

Entendiendo el pasaje

El capítulo se mueve en tres tiempos. En el primero, David consulta al Señor, sube a Hebrón y los hombres de Judá lo ungen rey. Lo que Dios anunció en privado en Ramá se hace público en el sur, y solo en el sur. Su primer acto como rey es mandar un mensaje de gratitud a Jabes de Galaad, la ciudad que rescató los cuerpos de Saúl y sus hijos del muro de Bet-sán. Es la ciudad más leal a Saúl en todo Israel, y David les habla como quien asume la deuda que el rey muerto ya no puede pagar. En ese gesto ya se ve cómo David se entiende a sí mismo, como sucesor de toda la casa de Israel y no solo de una tribu.

El segundo tiempo es la respuesta del norte. Abner, el general de Saúl, toma a Is-boset y lo hace rey en Mahanaim. El texto no dice que las tribus lo ungieran, dice que Abner lo hizo rey. Hay un hombre fuerte detrás de un trono débil. Y el tercer tiempo es el choque de las dos casas en el estanque de Gabaón. Lo que empieza como un duelo de campeones termina en una batalla abierta, Abner mata a Asael en su huida, y el capítulo cierra con la pregunta de Abner desde la colina, si la espada va a devorar para siempre. Cuando veamos el libro de Crónicas veremos que all se salta toda esta guerra y pasa de Gilboa a David rey de todo Israel. El autor de Samuel, en cambio, quiere que veamos las espinas que hay en camino.

Tres verdades bíblicas

1. El momento de Dios es tan importante como la obra de Dios

David hace algo muy sencillo antes de moverse. Pregunta. Y fíjate que pregunta sobre una decisión que tenía todo el derecho de tomar sin preguntar. Ahí está el principio. Consultar a Dios vale tanto para las decisiones dudosas como para las que parecen obvias. Lo que pasa es que cuando llega la oportunidad que llevabas años esperando y todo cuadra, es justo cuando menos oramos, porque nos parece que ya sabemos la respuesta. David muestra que ese es el momento de preguntar. En la práctica se ve así. Antes de aceptar el cargo o firmar el contrato, te das unos días para orar con la Biblia abierta y se lo cuentas a dos o tres hermanos maduros que te conozcan bien. Si la decisión es de Dios, esperar una semana no la va a dañar. Es mejor actuar con calma confiando en el Señor que con la prisa típica de nuestra ansiedad.

2. Agradecer un servicio fiel es obra de rey, aunque también te convenga

El mensaje a Jabes de Galaad se puede leer con sospecha. David gana simpatía en el norte y se presenta como heredero legítimo. Todo eso es cierto, y también es cierto que su gratitud era sincera. Los motivos mezclados son moneda común en el corazón humano, y una buena acción sigue siendo buena aunque te reporte algún beneficio. Muchos cristianos dejan de agradecer y de honrar porque temen que parezca interesado. Pablo escribe en la lectura de hoy que el amor no busca lo suyo, y eso es verdad, pero el amor tampoco se paraliza revisándose los motivos hasta que ya es tarde para decir gracias. Si alguien sirvió con fidelidad y nadie se lo ha dicho, díselo tú. Esa es una forma de extender gracia.

3. La espada que devora deja amargura al final

La pregunta de Abner al caer la tarde es el veredicto del propio texto sobre esta guerra. Nadie la ganó, y el principio es sencillo. No todo conflicto tiene que llevarnos a una confrontación. Las confrontaciones suelen ser costosas, y a veces el costo lo paga alguien que no tenía nada que ver con la pelea. Pablo lo dice en 1 Corintios 6. Cuando hay un conflicto entre hermanos, no tenemos que salir corriendo a exhibirlo en público, delante de tribunales, sin pensarlo, porque el agraviado puede terminar siendo el evangelio. Ese es un costo demasiado alto. Entonces, antes de responder a una ofensa, piensa en la manera más sana de abordarla. Una conversación a solas, o un hermano maduro que medie, y a veces la manera más sana es absorber la pérdida y seguir. No sea que termines yendo a una guerra innecesaria, más para desahogar la ira o alguna otra emoción que por un propósito superior.

Señor, gracias porque tu palabra a David se cumplió a tu tiempo y no al de él, y porque nos enseñas a preguntar antes de subir. Líbranos de la prisa que toma por la fuerza lo que tú ya prometiste dar. Y guárdanos de las peleas que dejan amargura, porque tú cumples tus propósitos sin nuestras espadas. En el nombre de Cristo, amén.

Lecturas del plan

2 Samuel 2, 1 Corintios 13, Ezequiel 11, Salmos 50

Pastor Jacobis Aldana, Iglesia Bíblica Soberana Gracia.

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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