Dios frustra el consejo

«Porque el Señor había ordenado que se frustrara el buen consejo de Ahitofel, para que el Señor trajera la ruina sobre Absalón» (2 Samuel 17:14, NBLA).

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Ayer dejamos a David absorbiendo piedras en el camino y a Absalón instalado en el palacio. Hoy la guerra se decide, y fíjate dónde se decide. Sin espadas todavía. Se decide en una sala de consejo, entre dos hombres hablando, y el versículo central del capítulo nos corre la cortina para mostrar quién gobierna de verdad esa reunión. Es uno de los versículos más importantes del libro para entender cómo trabaja Dios en la historia, y en la tuya.

Entendiendo el pasaje

El capítulo es un duelo de consejeros con dos desenlaces. Ahitofel propone el plan correcto, déjame salir esta misma noche con doce mil hombres, sorprender a David cansado, matar solo al rey y devolverte el pueblo intacto. Quirúrgico y letal. Husai, el espía de David, propone el plan halagador, espera, reúne a todo Israel de Dan a Beerseba como la arena del mar, y guíalos tú mismo a la batalla. Absalón y los suyos declaran mejor el consejo de Husai, y el narrador explica por qué en el versículo de hoy, el Señor lo había ordenado, respondiendo la oración de una sola línea que David hizo en la cumbre del monte. Sigue el relevo de mensajeros, el pozo, la mujer que tiende el grano encima, y David cruza el Jordán de noche con toda su gente. El cierre son dos escenas contrapuestas. Ahitofel, viendo su consejo desechado, ordena su casa y se quita la vida. Y en Mahanaim, tres hombres generosos reciben al rey fugitivo con camas, utensilios, trigo y miel.

Tres verdades bíblicas

1. La providencia de Dios gobierna hasta las reuniones donde nadie lo invitó

Absalón eligió con plena libertad. Sus consejeros hablaron con plena libertad. Y el propósito de Dios se cumplió con exactitud dentro de esas decisiones libres, sin violentar una sola voluntad. Fíjate en el instrumento, el Señor frustró el consejo perfecto con una dosis de vanidad, porque Husai le ofreció a Absalón exactamente lo que su ego pedía, verse al frente de todo Israel. Proverbios lo resume, no hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo que valga contra el Señor. Tú que sabes que en alguna oficina se está decidiendo tu futuro sin que te dejen entrar, mira lo que logró la oración de una línea que David lanzó en la cumbre del monte. Fue contestada dentro de una sala de guerra a la que él no tenía acceso. Ora así de simple y descansa así de hondo, porque no existe reunión cerrada para Dios.

2. La amargura almacenada termina destruyéndose a sí misma

El final de Ahitofel pide silencio y cuidado. El hombre más sabio del reino llevaba años alimentando un rencor contra David, el texto deja rastrear que era abuelo de Betsabé, y cuando su venganza fracasó, no le quedó razón para vivir. Ahí está el diagnóstico terrible, la destrucción de David se había convertido en su razón de vivir. Ese es el punto final del rencor cuando se le da casa, tu vida entera queda hipotecada al destino de tu enemigo, y si él no cae, te caes tú. Examina hoy qué agravio está creciendo en tu centro, porque la amargura nunca se queda del tamaño en que la guardaste. Y una palabra aparte, dicha con amor. Si la desesperanza te ha estado hablando del final que eligió Ahitofel, no la escuches a solas. Habla hoy mismo con tus pastores o con un hermano cercano, porque el Dios de este capítulo también frustra los consejos de la desesperación, y tu historia no está terminada.

3. Dios alimenta a sus exiliados con manos de gente concreta

La última escena del capítulo es un respiro de gracia. Sobi el amonita, Maquir de Lodebar y el anciano Barzilai llegan a Mahanaim con camas, trigo, lentejas y miel para un rey que ya no podía garantizarles nada. Y hay un detalle precioso, Maquir es el mismo que hospedó a Mefiboset todos aquellos años, la generosidad tiene historial. Así provee Dios casi siempre, no con maná cayendo del cielo, con hermanos que aparecen cargando ollas. Aprende las dos posturas. Cuando estés en fuga, recibe esa ayuda como provisión de Dios y no como caridad que te humilla. Y cuando estés en tierra firme, pregúntate de quién puedes ser tú el Mahanaim esta semana, porque cerca de ti hay alguien cruzando su Jordán de noche. El plan de lectura nos regala hoy el Salmo 72, el reino del Rey justo que permanece, cantado justo mientras el usurpador se derrumba.

Reflexión y oración

Ningún consejo contra ti prospera más allá de lo que Dios decide permitir.

Señor, gracias porque gobiernas las salas donde se decide nuestra vida y no nos dejan entrar, y porque una oración de una línea pesa más que el consejo más brillante. Arranca de nosotros la amargura antes de que se vuelva nuestro centro, y sostén al que hoy está sin esperanza. Haznos Mahanaim para los que huyen, y gracias porque tu Rey justo reina para siempre. En el nombre de Cristo, amén.

Lecturas del plan

2 Samuel 17, 2 Corintios 10, Ezequiel 24, Salmos 72

Pastor Jacobis Aldana, Iglesia Bíblica Soberana Gracia.

Autor

Pastor Jacobis Aldana

Licenciado en Artes Teológicas del Miami International Seminary (MINTS) y cursa actualmente estudios en Westminster Thelogical Seminary. Ha servido en el ministerio pastoral desde 2011 y es el pastor principal de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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