El Antiguo Testamento como testigo del evangelio – Parte 2

Si usted saliera a la calle y escogiera personas aleatoriamente para preguntarles si ellos se consideran hijos de Dios, ¿cuál cree que serían las respuestas?

No necesitamos un estudio de una universidad prestigiosa para predecir que muchos responderían que sí, que ellos se consideran parte del pueblo de Dios, más específicamente hijos; y muy seguramente algunas de las razones que encontraríamos sobre este convencimiento serían cosas más o menos cómo estás: “Yo nunca he matado a nadie; procuro ser buen vecino, nunca he tomado algo que no me pertenece; me levanto y oro todas las mañanas; además, tengo un tío que es pastor y mi abuela siempre ora por mí”.

El problema con estas respuestas es que dichas personas, consciente o inconscientemente, están escogiendo un camino para justificarse y en la gran mayoría de casos es el camino de la ley, el de los mandamientos, el de las reglas morales. No el de Cristo. De hecho, la probabilidad que encuentres una respuesta cómo está: “Yo soy un hijo de Dios por su gracia, porque yo era un pecador, pero Cristo murió en mi lugar para hacer que ahora pertenezca a su pueblo sin que yo lo mereciera”; es remota incluso si la encuesta se realiza entre que quienes se auto perciben como cristianos.

Como podemos ver, hay dos caminos para intentar justificarse ante Dios, el de la ley y el de la fe. El de obedecer las reglas o el de creer en la obra de Cristo que nos ha salvado y la realidad es que estos caminos conducen a caminos opuestos. El camino de la ley conduce a la maldición y la muerte, pero el camino de la fe y de Cristo conducen a la bendición de la vida eterna.

Es de eso de lo que hablaremos en el sermón de hoy y donde completaremos la idea que ya Pablo había comenzado a desarrollar en los versículos anteriores. 

Quiero que se hagan esta idea en sus mentes para tratar de entender el razonamiento del apóstol Pablo. La idea es la de un juicio en la que Pablo es el abogado defensor y donde el evangelio de la fe es acusado por una contra parte, que son los falsos maestros que entraron a Galacia para enseñar que la salvación, la justificación y el pertenecer al pueblo de Dios es algo que viene, además del evangelio, por guardar una serie de ritos y normas judías.

Hasta ahora Pablo se presentó como un abogado competente y digno de hacer la defensa del Evangelio porque había sido un hombre llamado por Dios y luego de eso, en la segunda etapa del juicio, está llamando a varios testigo