Implicaciones de la justificación por fe

No sé si alguna vez te ha pasado que recibes un regalo de alguien que no esperabas y uno de las primeras reacciones que experimentamos es asombro y gratitud; pero inmediatamente viene también la idea de que debemos hacer algo, devolverle en algún momento un regalo o pagarlo en cierta forma, ya sea con amabilidad, tiempo o lo que sea y esto es porque naturalmente no hemos sido diseñados para recibir nada sin que sintamos que tenemos que dar algo a cambio. Desde pequeños somos programados a devolver el favor y eso puede ser una buena regla de modales, pero se convierte en un problema cuando nos enfrentamos al regalo de la gracia de Dios por medio del cual somos justificados gratuitamente e intentamos entenderlo con nuestra mente adiestrada terrenalmente.

«El Señor nos ha justificado, gratuitamente solo por el acto de creer en él». Esa es una verdad maravillosa en la que meditamos ampliamente la semana pasada, pero una de las cosas con las que batallamos es en pensar que eso es «demasiado fácil», que no puede ser que no se nos demande nada; y es posible que a causa de esa falta de comprensión caigamos en el mismo error en el que estaban cayendo los de Galacia, volver a un sistema de obras como para hacer contrapeso a su fe.

Este era el error que Pablo estaba corrigiendo en ellos y ahora continúa mostrándoles que la justificación por fe implica que no necesitamos volver a edificar un sistema de obras como un pago, implica que hemos muerto a la ley; sin embargo, eso no significa que ahora podemos vivir como queramos, sino todo lo contrario, implica también que ahora debemos vivir para aquél que nos salvó. Para Su gloria.

Y son esas tres implicaciones las que le dan forma a nuestro sermón en la mañana de hoy: tres implicaciones de haber sido justificados por la fe y no por las obras de la ley.

  1. Ser justificado implica que ya no somos culpables por no vivir bajo la ley (17)
  2. Ser justificado implica que hemos muerto a la ley (18-19)
  3. Ser justificado implica que ahora vivimos para Dios (20-21)

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